jueves, 14 de julio de 2011

Maltrato Infantil y Violencia Obstetrica

Cuando una mujer va a parir, se encuentra en un estado psicológico y emocional vulnerable. En estos momentos de extrema sensibilidad, para que el parto transcurra de forma eficaz y adecuada, la mujer debe sentirse segura para lograr “poner en suspenso” su neocórtex racional y abandonarse, sin trabas, a su instinto de mamífera, es decir, la parturienta necesita unas condiciones especiales de quietud y serenidad para poder dejarse guiar por la información fisiológica grabada desde hace millones de años en su cerebro mamífero primitivo (el límbico). Seguridad, tranquilidad, silencio, luz tenue, protección, acompañamiento amoroso y respetuoso, calor, agua, un poco de comida, no parecen unos requisitos muy complejas para cumplirlos. Al contrario, las necesidades de mamá y bebé para crear el ambiente adecuado para un parto respetuoso son sencillas, fáciles de preparar y muy económicas. La historia natural de nuestra especie, que ha evolucionado durante millones de años sin extinguirse y, para los que lo prefieran, los descubrimientos científicos de los últimos cuarenta años, han demostrado ampliamente que parir es un acto fisiológico natural de la sexualidad femenina. Las mujeres saben parir. Los bebés saben nacer. Por supuesto, el parto puede complicarse y ser difícil incluso en las mejores condiciones: la OMS estima que el porcentaje de cesáreas necesarias está en torno al 10%. Pero, en el resto de los casos, es decir, en la mayoría, no tiene porqué haber complicaciones puesto que, vuelvo a repetir, la mujer sabe parir, los bebés saben nacer.


Sin embargo ¿por qué parir, desde que entró el médico en la habitación de la parturienta y la tumbó, se ha transformado para muchas mujeres en uno de los momentos más dramáticos de su vida cuando debería ser justo lo contrario? Y ¿por qué nacer, la primera gran transición y maduración de nuestra especie, se ha convertido para muchos bebés en una fuente inagotable de dolor, humillaciones y traumas? ¿Por qué a muchas madres se les ha negado la capacidad de parir? Y ¿por qué a muchos bebés se les ha quitado la posibilidad de cruzar, por sí mismos, el umbral uterino entre la vida acuática y la vida terrestre? ¿Por qué muchos de nuestros niños llegan a los brazos de su madre, agotados, oprimidos y con sus instintos madurativos zaheridos? Y ¿por qué sus madres los reciben heridas, humilladas y casi sin fuerzas?

Muchos de vosotros os habréis planteado estas mismas cuestiones, yo lo he hecho durante años. En el camino de mi búsqueda hallé muchas respuestas: demasiada fe en el nuevo paradigma religioso de nuestra sociedad “la ciencia” y en su “profeta” la tecnología; infantilización y cosificación social de la mujer a la que, desde hace milenos, pocas tomas de decisiones le son permitidas, como consecuencia de la anterior, sustracción del último baluarte de la femineidad: el parto; necesidad de crear súbditos agresivos para nutrir los ejércitos por lo que el vínculo con una madre amorosa no era ni deseable, ni factible; necedad, egoísmo, codicia, megalomanía, brutalidad, miedo, y un interminable etcétera de razones.

Sin embargo, todas estas respuestas no me satisficieron. Sí, eran piezas del mismo puzle, pero no resolvían el rompecabezas. Entonces, me planteé otra pregunta ¿cuál era el nexo de unión entre todas estas causas? ¿cuál era la razón primigenia para tanto dolor?

Tras muchas cavilaciones, una frase de Alice Miller me dio la respuesta: “… allá donde haya un hombre (permitidme añadir “o mujer”) que quiera vengarse de la violencia a la que le sometió su madre, la mujer sufrirá su opresión”.

Qué terrible verdad la de percatarse de que la forma de criar a los hijos, no sólo a los nuestros, sino la de los de los demás, determina la salud de la humanidad hasta el punto, de que un obstetra maltratado en su niñez, condicionado por sus terribles vivencias, puede llegar, sin ser consciente de lo que está haciendo y del porqué, a maltratar a las mujeres que acudan a él en momentos de extrema vulnerabilidad, como puede ser un embarazo o un parto. Extrema vulnerabilidad similar a la de la infancia, en la que el desamparo y el miedo a la autoridad agarrotan los sentidos e impiden defenderse a los implicados.

Los malos tratos recibidos en su crianza no sólo condicionan la actuación de algunos facultativos, también supeditan la respuesta ante estos de las afectadas. A muchas niñas desde pequeñas las adiestran para ser buenas y obedientes, primero con sus padres, y después con maestros, profesores, médicos y, a la larga, con toda figura de autoridad ante la que deban presentarse. Además, como sus madres y sus suegras sufrieron las mismas intervenciones en sus partos, piensan que así debe ser, que es lo “normal”, lo mejor para sus bebés y para ellas y no creen que otra forma de parir menos dolorosa, dirigida y tecnológica sea posible. Frases como que la episiotomía es necesaria, tú escucha al médico que es el que sabe, yo me quedé sin leche y tú no vas a tener porque es de familia, la cesárea es más segura y cómoda, cuanto más médicos cerca mejor, el parto es peligroso, y muchas más falsas ideas son el pan de cada día de muchas embarazadas. Las nuevas madres, como veis, siguen siendo hijas obedientes y fieles, incapaces de discutir la información dada por sus propias madres, suegras o profesionales de la salud. Estas niñas heridas, adultas sumisas, que ni ven, ni sienten el injusto comportamiento de sus padres, de sus suegros o de los médicos, tampoco son capaces de enfadarse con ellos y mucho menos, de discutir los procedimientos que tan injustamente han empleado con ellas. De hecho, llega a tal punto la fe en el sistema, que hasta muchas de ellas agradecen a los obstetras el haber salvado la vida de sus hijos (que ellos mismos, previamente habían puesto en peligro por su exceso de celo tecnológico). Que conste que soy consciente, todo el mundo lo es, que algunos partos, un pequeño porcentaje, de verdad son de alto riesgo y que existen unos magníficos facultativos que en esos momentos son imprescindibles para lograr que todo llegue a buen término.

Por otra parte, también esta obediencia ciega, asimilada bajo coacción, puede aplicarse a los mismos profesionales sanitarios en sí, que reproducen prácticas y procedimientos aprendidos de sus maestros sin cuestionarse la idoneidad y la valía de realizar, por ejemplo, episiotomías por rutina, tumbar a la mujer, no dejar comer o beber a la parturienta durante horas, engancharla a un gotero, romperle la bolsa, realizarle un sin fin de tactos, decirle cómo debe pujar, etc. Estos expertos, rara vez son capaces de refutar “la ciencia” que aprendieron en sus estudios. Si se tiene que hacer así, como les enseñó la persona que “sabía y mandaba”, no hay duda alguna, así debe realizarse. En el raciocinio de estos sujetos, apaleado e inflexible por años de adoctrinamiento, no puede penetrar la idea revolucionaria de cuestionarse la idoneidad de los mandatos recibidos.

Como consecuencia de una crianza irrespetuosa, cruel y directiva, una mujer en pleno parto, vulnerable y condicionada por su educación y el miedo, puede llegar a delegar la toma de decisiones sobre su salud y sobre la de su bebé en la figura del obstetra (también de la matrona). De esta forma, le está entregando “el poder” a la “autoridad” de los profesionales sanitarios, se infantiliza y la infantilizan, y además, estos expertos (antiguos niños heridos), movidos inconscientemente por sus terribles vivencias infantiles e incapaces de reconocer sus carencias, reproducen lo que aprendieron de pequeños. Son personas que quedaron atrapadas en el miedo y contribuyen a perpetuarlo, que no ven, ni sienten su comportamiento abusivo y que negarán su propio sufrimiento en su nacimiento, infancia y/o su vida uterina. La violencia, la agresividad, son las únicas formas que conocen para comunicarse con niños o con personas vulnerables e infantilizadas. Sus vivencias, les llevan a tratar a la madre y al bebé con desdén, prepotencia, agresividad, autoritarismo y en casos extremos, violencia y sadismo. Sí, sadismo, pues sólo de esta forma se puede calificar la actuación de algunos obstetras o matronas que cortan los músculos perineales de la mujer hasta el ano. Esta episiotomía extrema es un acto de tortura, una castración, una violación del sexo de la mujer que durante toda su vida, sufrirá grandes dolores y verá muy mermada su vida sexual. Por desgracia, este es un solo ejemplo, existen muchos casos tan dramáticos como el citado de extralimitación en los procedimientos del personal obstétrico.

Por supuesto, no todos los obstetras, ginecólogos o matronas sufrieron malos tratos en su infancia y por ello, porque de pequeños conocieron lo que era el amor, el respeto, el apego o la empatía, existen muchos profesionales, anónimos unos, reconocidos otros, que están ahí, trabajando para apoyar a la mujer en sus decisiones, para facilitarle las mejores condiciones en su parto y para que sus bebés, nazcan de forma óptima y, sobretodo, respetada.

Nosotras las madres, nosotros, los padres, también debemos luchar para devolverles a las madres y a los bebés el papel protagonista en su historia.
Podemos realizar esto afrontándolo desde varios frentes. El primero, tal vez el más importante para nosotras y para nuestros hijos, es el de enfrentarnos a nuestra propia historia de malos tratos para no reproducir en la crianza de nuestros niños los mismos esquemas dañinos y crueles con los que nuestros padres nos educaron. También, por supuesto, para llegada la hora de nuestros partos, no confiarle nuestra salud y la de nuestro bebé a profesionales “ciegos y obedientes” que reproducen inconscientemente y sin cuestionarse nada, prácticas innecesarias o inhumanas, o a profesionales vengativos y reprimidos cuyo trato, carente de empatía, y cruel, inflige a los más “débiles” el dolor que ellos mismos recibieron. Cuanto peores sean los malos tratos no reconocidos, peores serán las intervenciones a las que sometan a las madres y a sus hijos. Si estamos liberadas de nuestros propias heridas infantiles, sabremos reconocer el dolor ajeno y buscaremos profesionales asimismo liberados para que nos acompañen con respeto en nuestros partos.

Otra medida muy importante que podemos tomar para no sufrir intervenciones innecesarias o crueles en nuestros partos, es la de informarnos bien de todo. Informarnos bien de lo que realmente significa un parto, de cómo transcurre fisiológicamente, de cómo conectar con nuestro instinto mamífero. Debemos ir más allá de lo que nos digan periódicos, películas, novelas, revistas y la “insabiduría” popular y buscar información veraz y contrastada sobre el embarazo, el parto, el nacimiento, la vida uterina, la infancia. Tenemos derechos, pero para reivindicarlos, debemos conocerlos. Busquemos, leamos, contactemos con asociaciones, hablemos con otras madres, contrastemos datos, cuestionémonos todo.

Por otra parte, a la hora del parto, es interesante que nos acompañe una persona de confianza, véase doula, pareja o amiga, a la que hayamos hecho partícipe de nuestros deseos y que actúe de portavoz ante el personal sanitario. Más de un padre y más de una doula o amiga han evitado a las mamás procedimientos innecesarios ejerciendo su papel de intermediaria. Conozco a un padre que no le dejó realizar una episiotomía a una ginecóloga que decía que razón médica realmente no existía para realizarla, pero que ya que había acudido al parto, ella algo tenía que hacer.

Evidentemente, no todos hemos sufrido malos tratos en la infancia, pero, creo que todo profesional o futuro profesional de la sanidad: médicos, enfermeras, psicólogos, matronas, etc. debería pasar por un proceso de introspección para liberarse, si la tiene, de la carga de su pasado y evitar perjudicar, inconscientemente, a sus pacientes.

No debemos negar nuestra verdad, debemos asumirla. Por el bien de nuestros hijos, de nuestra sociedad, de nuestra especie, curémonos de la peor enfermedad, la más negada y silenciada, la más devastadora, la que más víctimas produce entre la población mundial: la violencia psicológica y/o física ejercida contra bebés y niños. No reproduzcamos inconscientemente los males recibidos, librémonos de ellos y criemos a nuestros hijos con amor, respeto, empatía y apego.

Para concluir, me gustaría volver a cederle la palabra a Alice Miller, pues ella, pasó toda una vida denunciando el terrible impacto que tiene sobre la salud del ser humano el haber sido víctima de malos tratos:

“En ocasiones, desde el primer minuto de vida sometemos a los niños a torturas terribles, y no sólo a causa de la tecnología presente en los hospitales. Este maltrato permanece almacenado en el cerebro y puede mantenerse activo durante el resto de la vida”.

“La forma en la que la sociedad recibe a un nuevo ser humano cuando llega al mundo influye directamente en el desarrollo de la capacidad de la persona de proporcionar amor u odio”. Alice Miller



Autora: Elena Mayorga

lunes, 23 de mayo de 2011

 “Ser Mama”


Podemos vivir el embarazo y el parto como algo extraordinario y natural, una gran oportunidad para conectarnos con la parte mas profunda y sagrada de nuestra femineidad.


Podemos vivir el embarazo y el parto como un proceso que devuelve a la mujer el poder de la creación.


La Doula es quien puede acompañarte en ese proceso, dando información, apoyando, conteniendo, y ayudando a la pareja en ese proceso tan maravilloso desde el embarazo, el trabajo de parto, el parto y el post parto.

Mediante técnicas de relajación, ejercicios, masajes, herramientas para el equilibrio de la energía, visualizaciones, y mas adelante apoyo en la lactancia y el puerperio, entramos en contacto con bebe, y la conciencia de la unidad entre madre e hijo.



Comunicate, Clarisa: 15-55157214 ; 4684-2571

katyhdv@hotmail.com

jueves, 12 de mayo de 2011

lunes, 2 de mayo de 2011

COMPARATIVO PARTO NATURAL/PARTO INSTITUCIONAL

Contacto temprano piel a piel entre las madres y sus recién nacidos sanos

Los datos eran escasos para evaluar el efecto del contacto piel a piel temprano en la lactancia de los 4 a 6 meses y a los 12 meses de vida. No obstante, en la revisión se halló que el contacto piel a piel entre la madre y el neonato inmediatamente después del nacimiento reduce los llantos, mejora la interacción de la madre con el recién nacido, mantiene más caliente al neonato y ayuda a las madres a amamantar satisfactoriamente. No se identificaron efectos negativos importantes.




Comentario de la BSR por Puig G, Sguassero Y

1. RESUMEN DE LA EVIDENCIA

Lo ideal sería que el contacto temprano piel a piel comience inmediatamente tras el nacimiento, al colocar al recién nacido desnudo en posición decúbito ventral sobre el torso desnudo de la madre. Esta práctica basada en el contacto íntimo en las primeras horas de vida puede facilitar la conducta materno-neonatal y las interacciones a través de estímulos sensoriales como el tacto, el calor y el olor. Además, el contacto piel a piel está considerado un componente importante para el inicio satisfactorio en la lactancia.



A partir de estas premisas, el objetivo de la versión actualizada de esta revisión fue evaluar los estudios clínicos controlados aleatorizados o cuasi aleatorizados con respecto al efecto del contacto piel a piel temprano, en el transcurso de las primeras 24 horas de vida, versus la atención neonatal de rutina en neonatos saludables nacidos a término o prematuros casi a término (es decir, entre las 34 y 37 semanas de edad gestacional). El resultado primario de interés fue la lactancia. Se agregaron nuevos resultados en esta actualización de la revisión, por ejemplo, conductas del vínculo materno y cambios psicológicos maternos tras el contacto piel a piel, que se analizaron mediante la observación o la aplicación de anamnesis o subescalas del vínculo de la madre con el lactante y la adaptación fisiológica del neonato.



Con respecto a la intervención, los autores tuvieron en cuenta tres categorías del contacto piel a piel temprano: a) el contacto piel a piel en el nacimiento (durante el primer minuto de vida); b) el contacto piel a piel desde muy temprano (a partir de los 30 a 40 minutos tras el nacimiento); y c) el contacto piel a piel temprano (en cualquier momento entre la 1.º y las 24 horas tras el nacimiento).



Los métodos de búsqueda para identificar los estudios relevantes incluyeron dos búsquedas independientes realizadas en MEDLINE por parte del Grupo Cochrane de Embarazo y Parto (Cochrane Pregnancy and Childbirth Group) y el Grupo Cochrane de Neonatología (Cochrane Neonatal Group). En este sentido, no se analizaron bases de dato relacionadas con los países en vías de desarrollo, como Latin American and Caribbean Literature on the Health Sciences y el Index Medicus Africano. También se realizaron búsquedas manuales en más de veinte revistas profesionales pertinentes. No se aplicó ninguna restricción de idioma.



Los tres principales criterios de calidad que se aplicaron fueron: 1) ocultamiento de la asignación (adecuado, poco claro o inadecuado), 2) compleción del seguimiento y 3) cegamiento de las participantes, profesionales de la atención y evaluadores de resultados.



En total, se incluyeron treinta estudios clínicos (de los cuales, 29 eran estudios clínicos controlados aleatorizados). La mayoría de los estudios incluidos se realizaron en países desarrollados, como los Estados Unidos, Reino Unido, Canadá y Suecia. Ocho estudios se llevaron a cabo en países en vías de desarrollo. Sólo cuatro estudios realizados en los Estados Unidos, Sudáfrica y Taiwán incluyeron neonatos prematuros.



El contacto temprano piel a piel fue diferente entre los estudios en función del momento y la duración. Por ejemplo, en algunos lugares del estudio, no se pudo comenzar con la intervención inmediatamente después del nacimiento a causa de la política del hospital y la duración oscilaba entre 15 minutos y una media de 48 horas de contacto piel a piel continuo. Estos factores impidieron que los autores agruparan los resultados.



Se informaron 64 resultados clínicos. Es importante destacar que sólo veinte de ellos fueron medidos en más de un estudio y que no todos los resultados informados se relacionaban con los países de escasos recursos. En cuanto a los resultados de la lactancia (sobre los que más se informó), la comparación del contacto piel a piel temprano (n = 70/74) versus contacto estándar (n = 54/75) mostró un efecto positivo en la lactancia al momento del alta hospitalaria (odds ratio [OR]: 6.35, intervalo de confianza del 95% [IC]: 2.15 a 18.71). Sin embargo, este resultado debe interpretarse con cautela debido al pequeño tamaño muestral de los estudios que se reflejan a través de los amplios intervalos de confianza.



Cuando se analiza la consecuencia a largo plazo en la lactancia (es decir, 1 a 4 meses), los resultados de 10 estudios con 552 pares de madres y recién nacidos a término sanos también presentaron un efecto positivo (OR: 1.82, IC 95%: 1.08 a 3.07, I2 = 41.2%). Aquí también se debe tener cuidado en la interpretación del resultado porque los intervalos de confianza revelan una imprecisión.



Los datos eran escasos para evaluar el efecto en la lactancia hasta los 4 a 6 meses y a los 12 meses de vida, los resultados maternos en función de la satisfacción, el estado de confianza en sí misma y la seguridad en ser madre. No obstante, según los hallazgos de la revisión, el contacto piel a piel entre madres y neonatos tras el nacimiento reduce los llantos, mejora la interacción de la madre con el recién nacido, mantiene más caliente al neonato y ayuda a las madres a amamantar satisfactoriamente. Además, cabe destacar que no se identificaron efectos negativos importantes.



2. RELEVANCIA EN LUGARES DE ESCASOS RECURSOS

2.1. Magnitud del problema

Cada año, la nueva evidencia científica y epidemiológica contribuye a nuestro conocimiento de la función de la lactancia en la sobrevida, el crecimiento y el desarrollo de un niño, así como en la salud y el bienestar de una madre. 1 Los patrones de lactancia actuales aún distan mucho del nivel recomendado y existe una notable variación entre las regiones. 2



Los indicios adicionales del tacto, el olor y la temperatura que permite el contacto piel a piel pueden favorecer el inicio del neonato en la lactancia. De modo que esta práctica debe considerarse una intervención beneficiosa, económica y factible para fomentar la lactancia tras el nacimiento, especialmente, en lugares que carecen de agua potable y de condiciones de salubridad donde la lactancia puede salvar vidas. Además, en un estudio reciente realizado en Ghana3, se mostró que el fomento del inicio temprano en la lactancia ofrece la posibilidad de hacer una gran contribución al logro de los objetivos de desarrollo del Milenio respecto de la sobrevida del niño. Se podría evitar el 16% de las muertes neonatales si se amantara a todos los neonatos a partir del 1.º día de vida y el 22% si se lo hiciera dentro de la primera hora.



2.2. Aplicabilidad de los resultados

No es sencillo extrapolar los resultados de la revisión a los países de escasos recursos, ya que la revisión está principalmente basada en estudios realizados en lugares desarrollados donde los factores contextuales, como las creencias culturales y la falta de acceso a la atención de la salud básica quizás no sean barreras importantes para apoyar la lactancia exclusiva. En este sentido, desarrollar e implementar sistemas de apoyo temprano a la lactancia a largo plazo es uno de los mayores desafíos en países en vías de desarrollo.



2.3. Implementación de la intervención

El contacto piel a piel temprano debe considerarse una intervención rutinaria de la atención de la salud tras el nacimiento en lugares de países tanto desarrollados como en vías de desarrollo. Sin embargo, la implementación de esta intervención requiere mayor consideración en comunidades de escasos recursos. Por un lado, los factores como la temperatura ambiente, la falta de privacidad o espacio, el hacinamiento pueden interferir en los posibles beneficios y, por otro lado, la situación puede estropearse por el asesoramiento médico incorrecto de trabajadores de la salud que carecen de las destrezas y la capacitación adecuadas en el apoyo en la lactancia temprana, que comienza con el contacto piel a piel temprano.



Las prácticas, tales como el manejo de recién nacidos después del nacimiento, son parte del funcionamiento institucional y podrían resultar difíciles de cambiar. Por ejemplo, en Maternidad Martin en Rosario (Argentina), donde se atienden 4000 partos por año, la práctica actual consiste en colocar al recién nacido desnudo en posición decúbito ventral sobre el abdomen desnudo de la madre durante un minuto, mientras se lo seca ligeramente con una sábana. Cabe destacar que esta nueva práctica se acaba de introducir tras la implementación de la intervención de pinzamiento del cordón umbilical tardío. 4, 5 En esta circunstancia, el contacto piel a piel comienza inmediatamente después del nacimiento, pero sólo dura de 1 a 3 minutos. Por lo tanto, prolongar la duración del contacto piel a piel como parte de la práctica rutinaria para el apoyo en la lactancia temprana podría ser fácil de implementar, especialmente, en Hospitales Amigos del Niño (Baby Friendly Hospital) (un programa de promoción de la lactancia materna desarrollado en hospitales). 6



3. INVESTIGACIÓN

La definición adecuada del contacto piel a piel es una prioridad para la investigación futura, donde se incluya el momento específico, la frecuencia y la duración de la intervención. Dado que los neonatos suelen estar más alertas dentro de las dos primeras horas de vida, este momento debe considerarse conveniente para iniciar la interacción satisfactoria de la madre con el neonato. Es necesario contar con estudios clínicos controlados aleatorizados bien realizados para demostrar el efecto real del contacto piel a piel temprano en la salud de la madre y el neonato, que incluyan neonatos prematuros y madres que tienen un parto por cesárea en diferentes ámbitos (países desarrollados y en vías de desarrollo).



Fuentes de financiación: Centro Rosarino de Estudios Perinatales, Rosario, Argentina.



Referencias

The Pan American Health Organization. Quantifying the benefits of breastfeeding: a summary of the evidence. Washington, D.C.: PAHO © 2002.

Web site: http://www.childinfo.org (acceded 17 August 2007)

Edmond KM, Zandoh C, Quigley MA, Amenga-Etego S, Owusu-Agyei S, Kirkwood BR. Delayed breastfeeding initiation increases risk of neonatal mortality. Pediatrics, 2006;117(3):e380-6.

Ceriani Cernadas JM, Carroli G, Pellegrini L, Otano L, Ferreira M, Ricci C, Casas O, Giordano D, Lardizabal J. The effect of timing of cord clamping on neonatal venous hematocrit values and clinical outcome at term: a randomized, controlled trial. Pediatrics. 2006 Apr;117(4):e779-86.

Ceriani Cernadas, JM, Carroli G, Lardizabal J. The effect of timing of cord clamping on neonatal venous hematocrit values and clinical outcome at term: a randomized, controlled trial. In reply, Pediatrics, 2006,118:3,1317-1319

World Health Organization. Evidence for the ten steps to successful breastfeeding. Geneva: The Organization; 1998. Web site:www.who.int/child-adolescent-health/New_Publications/NUTRITION/WHO_CHD_98.9.pdf (accessed 6 Sept 2007).



--------------------------------------------------------------------------------



Este documento debería citarse como: Puig G, Sguassero Y. Contacto temprano piel a piel entre las madres y sus recién nacidos sanos: Comentario de la BSR (última revisión: 9 de noviembre de 2007). La Biblioteca de Salud Reproductiva de la OMS; Ginebra: Organización Mundial de la Salud.



martes, 3 de agosto de 2010

Lema de la Semana Mundial de la Lactancia Materna 2010:

"Paso a paso hacia una atención humana del nacimiento y la lactancia".



El objetivo es impulsar las buenas prácticas que se sabe mejoran la posibilidad de lograr una lactancia adecuada de las madres que desean amamantar.

El núcleo del mensaje en el 2010 son "Los 10 pasos para la lactancia materna exitosa" que son la base de la inictaiva Hospitales amigos de los Niños, conocida ahora como la...


Iniciativa para la humanización de la Asistencia al Nacimiento y la Lactancia

10 PASOS EN HOSPITALES

Disponer una política por escrito relativa a la lactancia natural conocida por todo el personal del centro.

Capacitar a todo el personal para llevar a cabo esa política.

Informar a las embarazadas de los beneficios de la LM y cómo realizarla.

Ayudar a las madres a iniciar la lactancia en la media hora siguiente al parto.

Mostrar a la madre cómo se debe dar de mamar al niño y cómo mantener la lactación incluso si se ha de separar del niño.

No dar a los recién nacidos más que la leche materna.

Facilitar la cohabitación de la madre y el hijo 24 horas al día.

Fomentar la lactancia a demanda.

No dar a los niños alimentados a pecho chupetes.

Fomentar el establecimiento de grupos de apoyo a la LM y procurar que las madres se pongan en contacto con ellos.

7 PASOS EN CENTROS DE SALUD



Disponer una política por escrito relativa a la lactancia natural conocida por todo el personal del centro.

Capacitar a todo el personal para llevar a cabo esa política.

Informar a las embarazadas y a sus familias sobre el amamantamiento y como llevarlo a cabo.

Ayudar a las madres al inicio de la lactancia y asegurarse de que son atendidas en las primeras 72 h. tras el alta hospitalaria.

Ofrecer apoyo a la madre que amamanta para mantener la lactancia materna exclusiva durante 6 meses, y a continuarla junto con la alimentación complementaria posteriormente.

Proporcionar una atmósfera receptiva y de acogida a las madres y familias de los lactantes.

Fomentar la colaboración entre los profesionales de la salud y la Comunidad a través de los talleres de lactancia y grupos de apoyo locales.

Además, y como requisito de obligado cumplimiento, los Centros sanitarios deben acatar el Código de Comercialización de Sucedáneos de la leche materna y no deben obtener muestras o donaciones de leche gratuitas o a bajo precio.

viernes, 14 de mayo de 2010

SEMANA MUNDIAL POR UN PARTO RESPETADO

Mujer Sabia Editoras apoya y difunde este evento.


Agradecemos su difusión!

Actividad Abierta y Gratuita

Semana Mundial por un Parto Respetado 2010     16 al 23 de mayo

Conferencia viernes 21/5 18 hs

NacimientoTraumático como evitarlo Nacimiento Placentero como lograrlo en la Legislatura de la Provincia de Córdoba

Convoca:

Secretaría de Derechos Humanos de la Provincia de Córdoba

Proyecto Escuela de Parteras Comunitarias del Siglo XXI