viernes, 14 de mayo de 2010
miércoles, 14 de abril de 2010
EL NACIMIENTO NO ES UNA ENFERMEDAD
Estas 16 recomendaciones de la OMS tienen por base el principio de que cada mujer tiene el derecho fundamental de recibir atención prenatal apropiada; que la mujer tiene un papel central en todos los aspectos de esta atención, incluso participar en la planificación, realización y evaluación de la atención.
· Toda la comunidad debe ser informada sobre los diversos procedimientos que constituyen la atención del parto, a fin de que cada mujer pueda elegir el tipo de atención que prefiera.
· Debe fomentarse la capacitación obstétrica o matronas profesionales. Esta profesión deberá encargarse de la atención durante los embarazos y partos normales, así como del puerperio.
· Debe darse a conocer entre el público, servido por los hospitales, información sobre las prácticas de los mismos en materia de partos (porcentajes de cesáreas, etc.).
· No existe justificación, en ninguna región geográfica, para que más de un 10 al 15% sean por cesárea.
· No existen pruebas de que se requiera cesárea después de una cesárea anterior transversa del segmento inferior. Por lo general deben favorecerse los partos vaginales después de cesáreas, donde quiera que se cuente con un servidor quirúrgico de urgencia.
· No existen pruebas de que la vigilancia electrónica del feto durante el trabajo de parto normal tenga efectos positivos en el resultado del embarazo.
· No está indicado el afeitado de la región púbica ni los enemas preparto.
· Las embarazadas no deben ser colocadas en posición de litotomía (acostada boca arriba) durante el trabajo de parto ni el parto. Se las debe animar a caminar durante el trabajo de parto y cada mujer debe decidir libremente la posición que quiera asumir durante el parto.
· No se justifica el uso rutinario de la episiotomía (incisión para ampliar la apertura vaginal).
· No deben inducirse (iniciarse por medios artificiales) los partos por conveniencia. La inducción del parto debe limitarse a determinadas indicaciones médicas. Ninguna región geográfica debe tener un índice de trabajos de parto inducidos mayor al 10%.
· Debe evitarse durante el parto la administración por rutina de fármacos analgésicos o anestésicos que no se requiera específicamente para corregir o evitar una complicación en el parto.
· No se justifica científicamente la ruptura artificial de membranas por rutina.
· El neonato sano debe permanecer con la madre cuando así lo permita el estado de ambos. Ningún procedimiento de observación del recién nacido justifica la separación de la madre.
· Debe fomentarse el inicio inmediato de amamantamiento, inclusive antes de que la madre salga de la sala de partos.
· Deben identificarse las unidades de atención obstétricas que no aceptan ciegamente toda tecnología y que respetan los aspectos emocionales, psicológicos y sociales del nacimiento. Deben fomentarse las unidades de este tipo y los procedimientos que las han llevado a adoptar su actitud deben estudiarse, a fin de que sirvan de modelos para impulsar actitudes similares en otros centros e influir en las opiniones obstétricas en todo el país.
· Los gobiernos deben considerar la elaboración de normas que permitan el uso de nuevas tecnologías de parto sólo después de una evaluación adecuada.
Estas recomendaciones se tomaron de un informe sobre "Tecnologías de Parto Apropiadas" publicada por la OMS en abril de 1.985.
· Toda la comunidad debe ser informada sobre los diversos procedimientos que constituyen la atención del parto, a fin de que cada mujer pueda elegir el tipo de atención que prefiera.
· Debe fomentarse la capacitación obstétrica o matronas profesionales. Esta profesión deberá encargarse de la atención durante los embarazos y partos normales, así como del puerperio.
· Debe darse a conocer entre el público, servido por los hospitales, información sobre las prácticas de los mismos en materia de partos (porcentajes de cesáreas, etc.).
· No existe justificación, en ninguna región geográfica, para que más de un 10 al 15% sean por cesárea.
· No existen pruebas de que se requiera cesárea después de una cesárea anterior transversa del segmento inferior. Por lo general deben favorecerse los partos vaginales después de cesáreas, donde quiera que se cuente con un servidor quirúrgico de urgencia.
· No existen pruebas de que la vigilancia electrónica del feto durante el trabajo de parto normal tenga efectos positivos en el resultado del embarazo.
· No está indicado el afeitado de la región púbica ni los enemas preparto.
· Las embarazadas no deben ser colocadas en posición de litotomía (acostada boca arriba) durante el trabajo de parto ni el parto. Se las debe animar a caminar durante el trabajo de parto y cada mujer debe decidir libremente la posición que quiera asumir durante el parto.
· No se justifica el uso rutinario de la episiotomía (incisión para ampliar la apertura vaginal).
· No deben inducirse (iniciarse por medios artificiales) los partos por conveniencia. La inducción del parto debe limitarse a determinadas indicaciones médicas. Ninguna región geográfica debe tener un índice de trabajos de parto inducidos mayor al 10%.
· Debe evitarse durante el parto la administración por rutina de fármacos analgésicos o anestésicos que no se requiera específicamente para corregir o evitar una complicación en el parto.
· No se justifica científicamente la ruptura artificial de membranas por rutina.
· El neonato sano debe permanecer con la madre cuando así lo permita el estado de ambos. Ningún procedimiento de observación del recién nacido justifica la separación de la madre.
· Debe fomentarse el inicio inmediato de amamantamiento, inclusive antes de que la madre salga de la sala de partos.
· Deben identificarse las unidades de atención obstétricas que no aceptan ciegamente toda tecnología y que respetan los aspectos emocionales, psicológicos y sociales del nacimiento. Deben fomentarse las unidades de este tipo y los procedimientos que las han llevado a adoptar su actitud deben estudiarse, a fin de que sirvan de modelos para impulsar actitudes similares en otros centros e influir en las opiniones obstétricas en todo el país.
· Los gobiernos deben considerar la elaboración de normas que permitan el uso de nuevas tecnologías de parto sólo después de una evaluación adecuada.
Estas recomendaciones se tomaron de un informe sobre "Tecnologías de Parto Apropiadas" publicada por la OMS en abril de 1.985.
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viernes, 9 de abril de 2010
INTERVENCIONES: INDUCIENDO EL MIEDO
Jesusa Ricoy-Olariaga
"Hasta que no volvamos a ser capaces de observar un parto con el mismo respeto y ensimismamiento de quien observa una puesta de sol, no habrá evolución posible para esta especie porque en ella nos habremos perdido a nosotros mismos"
Para entender esto necesitamos volver al principio, cuando la mujer se queda embarazada. La mujer convencional se hace un test en casa ante la ausencia de una menstruación, va al médico y este o la comadrona, sacan el calendario circular y con la ultima fecha de su menstruación calculan 40 semanas... aquí empiezan los problemas, y el "esoterismo científico". No todas las mujeres llevan un control exacto de sus reglas, el momento de la fecundación no es en ese día, los ciclos varían de mujer a mujer y los embarazos también, con todos estos datos que nos alejan de la precisión, una persona que proviene de un mundo de rigor científico, asigna un día concreto, no una semana, si no un día en particular tras cuarenta semanas. Y ustedes dirán que es una estimación o una aproximación y si, debería serlo, pero la cuestión es que después vienen las ecografías y tras estas nunca se dice nos hemos equivocado o la fecha es incorrecta, se le dice a la madre, el bebé es muy pequeño o muy grande para las fechas, y las fechas se cambian en función de medidas o tamaños.
Después de esto si en ese día en concreto, la mujer no experimenta ninguna sensación de estar de parto, se empieza a preocupar, la familia y amigos llaman expectantes y la inducción del miedo comienza. En Londres es común en algunos hospitales que se le cite a la madre para una manipulación manual de la cervix, a la semana siguiente de su fecha de salida de cuentas, como protocolo convencional y para ahorrarse el tener que hacerlo después, lo cual administrativamente puede ser comprensible, pero jamás debería serlo si lo miramos desde el punto de vista de la madre ansiosa que espera a su bebé y a la que se le vaticinó el día en el que esperarlo.Si esta madre llega a la semana 41, si estuviera en Francia sería su fecha de salir de cuentas, si la llevaran comadronas para un parto en casa en Londres, la fecha sería indiferente hasta las 42 o 43 semanas, pero si está en un hospital convencional se le ofrecerá dicha manipulación de la cervix, más incomoda y dolorosa según lo cerrada o avanzada que esté la cervix. Lo interesante es que dados los niveles de inducción y los diferentes procesos, este se empieza a ver con buenos ojos y más de un obstetra lo "ofrece" sugiriendo que si la madre quiere tener un parto "natural" esto le puede ayudar, esta explicación se da de diferentes maneras, los hay que dicen: "Pues si realmente quieres parir en casa cómo no te hagamos esto pocas posibilidades tienes o tendrás que venir a una inducción el lunes" A este tipo de decisiones las llamamos "libres" o "informadas".
Si estos barridos de las membranas no funcionan, la mujer sigue en su desesperada y estresante huida de la inducción, en Inglaterra es común que las mujeres coman picantes o currys para estimular el parto, se beban infusiones, tengan relaciones sexuales, anden sin parar y tomen aceite de ricino provocándose diarreas con este ultimo, y en ocasiones arriesgándose a problemas de útero hipertónico o estrés fetal. Todo esto para no ser inducidas en el sistema médico.
Si esta mujer agotada por todo ese ejercicio, sexo, acupuntura, reflexología y con el estómago del revés no se le presenta el parto, la presión médica incrementa, se les habla de los riesgos para el bebé pero no se les ofrecen ecografías, no se sugiere que se investiguen mejor las fechas, se les cita para una inducción cuando tras semana y media de sentirse día a día como una madre que no es capaz de parir cuando le dicen y cuando el mundo espera y hace bromas sobre ese bebé que no se decide, cuando ella lo ha intentado todo para evitar verse en esa situación le dicen que lo mejor es una inducción esta mujer se siente como una anomalía, como si tuviera un embarazo desproporcionado y nadie le recuerda que:
* Es su derecho que le hagan ecografías doppler que le aseguren el funcionamiento de la placenta y niveles de liquido amniótico.
* Un parto a término se presenta entre las 38-42 semanas de gestación
* Un estudio en 1999 determinó que el uso de ecografías para establecer la edad fetal no más preciso que usar un calendario.
* El bebé necesita dar la señal cuando está preparado, cuando sus pulmones hayan madurado.
* No se les dice que el prostaglandin (supositorio utilizado en la inducción) puede ser de semen de cerdo.
* No se les habla de los riesgos de una inducción de una manera equilibrada.
* La madre como mamífera que es no pare bien o es incapaz de parir si se siente amenazada (sea esta la amenaza un tigre o una cita para someterse a algo que no quiere)
Así que por lo general la madre convencional en Londres (que es donde vivo y trabajo) se va a la inducción que suele comenzar con la inserción de un supositorio vaginal de prostaglandin, que es una hormona que se encuentra en el semen (de ahí que el sexo sea una buena alternativa), el prostaglandin del hospital suele ser derivado animal por lo general del semen de cerdo. Se le insertarán un máximo de cuatro supositorios con intervalos de entre cuatro y seis horas, por lo general se las mantiene ingresadas, en algunos hospitales les "permiten" salir y volver para ponerse el siguiente supositorio.
Si esto falla, se le dice a la mujer que su cuerpo no está funcionando, no se le dice así directamente, se hacen bromas sobre ese bebé testarudo que no quiere salir, se sacude la cabeza tras el examen vaginal y se le dice que no dilata nada, se le dice, que no hay manera.
En definitiva, no estás pariendo y esto representa un problema. La siguiente parte de la inducción es conectarla a un gotero de oxitocina sintética para estimular las contracciones. Ahí es cuando yo veo a la mujer sujeta por cables que no le dejan moverse como una marioneta dirigida por otros, ahí normalmente la mujer ya ha perdido su parto y se lo ha entregado a otros.
Las contracciones "sintéticas" aparecen para nuestro cuerpo de repente, nuestro cerebro no entiende lo que pasa y no puede segregar el resto de hormonas que nos ayudan con el dolor cuando el parto aparece de manera espontánea o natural, dependiendo de la cantidad que se administre el dolor será mayor o menor.
En las dos inducciones en las que he estado presente he tenido que salir corriendo a buscar a la comadrona porque el útero se había quedado suspendido en una contracción interminable en la que la mujer lloraba y pedía auxilio.
Está dosis se ajusta desde fuera a través del gotero, pero en la mayor parte de las ocasiones el dolor se hace insoportable, la movilidad es drásticamente reducida, por el cable del monitor y el gotero, lo normal en estas situaciones es el pedir una epidural, en algunas ocasiones, dado que con la epidural se interrumpe la comunicación que sirve a la madre para parir, es decir el lenguaje de las contracciones, cuando llega el momento de empujar, la madre ha de ser guiada por una comadrona, y en la mayor parte de los casos esto se complica acabando en episiotomía y forceps o cesárea.
En una ocasión trabajé para una madre que se había quedado embarazada a los 47 años, estaba feliz y sana, pero en nuestras conversaciones notaba que se sentía como una rareza que tenía que desafiar a la ciencia, tomaba vitaminas, hacia yoga, comía sanísimo y me lo recitaba como si tuviera que probar que era una buena madre. Yo solo veía a una mujer que había querido ser madre, que había aceptado los óvulos de otra y que gracias a querer serlo su cuerpo la había hecho madre, yo no necesitaba más prueba. El hospital le dijo que querían inducir su parto a las 39 semanas, basado en el hecho de que tenía 47 años. Hablamos y peleó para que la indujeran el día de su salida de cuentas, tras todo el protocolo que he descrito, el obstetra entre bromas se rió de que no había dilatado, dijo que él en su situación se haría una cesarea, ella empezó a llorar en lo que parecía una batalla perdida y el obstetra paso a dar cifras de la cantidad de cesáreas que había hecho y a cuantos famosos. A está mujer se le dijo que lo había intentado todo y que no había podido ser... mientras ella lloraba, y a mi se me removía el estomago le susurré: "Tú no has fallado en parir a tu bebé, ellos han fallado en sacarle de donde está, su método es un fracaso".
Leía hace poco que una inducción es como sacar la pasta de dientes del tubo a martillazos. Para mi es la forma más absurda de control, basada en datos poco precisos y basada sobre todo en la falta de entendimiento de que el parto no se puede medir y controlar. La mujer es madre y es persona, no es un algo en el que trabajar y experimentar. La burocracia que determina un parto inducido, insulta al bebé y roba a la madre.
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lunes, 1 de febrero de 2010
¿CUÁLES SON LOS RIESGOS/BENEFICIOS DEL PARTO/CESÁREA?
Nadie esta discutiendo que una cesárea realmente justificada sea el problema. Cuando existe un problema real puede ser la solución y la salvación de dos vidas también.
La tarea es medir las ventajas contra las desventajas, los beneficios contra los riesgos.
Parto (invariablemente si resulta en parto vaginal o no)
Ventajas para la mama:
Riesgos para la mama:
5,6% cesáreas realizadas durante el parto
12,4% cesáreas realizadas antes del parto
Cada mama debe repasar la lista a pesar que su “temor”. No son opiniones, son factores basados en la evidencia.
Joni Nichols, comadrona.
www.elpartoesnuestro.es
La tarea es medir las ventajas contra las desventajas, los beneficios contra los riesgos.
Parto (invariablemente si resulta en parto vaginal o no)
Ventajas para la mama:
- mejor presión arterial
- mejorar el aporte de oxigeno a la placenta y al bebe
- mantener estables los niveles de azúcar en la sangre
- facilitar la integración de la madre consigo misma
- el trabajo de parto va adelgazando el segmento abajo del útero para que si hay necesidad de una cesárea el corte es menos riesgoso (el músculo es menos grueso) y la recuperación es más rápida.
Ventajas para bebe:
- arroja todo el líquido del pulmón
- mejorar la oxigenación general y cerebral
- el bebe esta mas alerta
- el apego favorece la producción de leche
- el bebe permanece en la habitación con sus padres inmediatamente.
Cesárea programada:
Riesgos para la mama:
- los riesgos inherentes de una cirugía mayor
- resultados adversos comúnmente encontrados: fiebre, infección de herida, infección de orina y excesiva perdida de sangre
- mayor incidencia de mortalidad 4 a 1 en relación al parto
- la posibilidad de una lesión en los órganos próximos como vejiga o intestino
- alteración en la posición de la placenta en un futuro parto
- factor de riesgo mayor para placenta previa en embarazos subsecuentes
- factor de riesgo mayor para embarazos ectópicos
- dificulta la lactancia
- tasas de fertilidad son mas bajas después de la cesárea que después del parto vaginal.
Para el bebe:
- mayor incidencia de insuficiencia respiratoria
- no cuenta con la estimulación en sus pulmones
- equivocación de “fechas” --- bebes que nacen prematuramente
- bebes de peso normal que nacieron por cesárea tuvieron 2 veces mas probabilidad de morir en el periodo neonatal
- morbilidad respiratoria en los recién nacidos:
0,6% partos vaginales
5,6% cesáreas realizadas durante el parto
12,4% cesáreas realizadas antes del parto
Cada mama debe repasar la lista a pesar que su “temor”. No son opiniones, son factores basados en la evidencia.
Tu puedes cerrar los ojos frente a la lista, pero tu cuerpo y tu bebe son expuestos a los factores de todos modos.
Una cesárea solo debe realizarse cuando los beneficios SUPERAN a los riesgos.
La única justificación de una cesárea tendrá que ser una clara evidencia de que la práctica hará más beneficio que daño
De hecho, cualquier interferencia con el proceso natural del embarazo y el parto tendrá que demostrar que hará mas beneficio que daño.
Joni Nichols, comadrona.
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sábado, 30 de enero de 2010
viernes, 22 de enero de 2010
La hora más importante de la Vida
¿Alguna vez observaste un bebé apenas nacido? Un bebé apenitas nacido tiene los ojos descomunalmente abiertos. Abre la boca, y mira, mira, mira. Se retuerce bastante. No siempre llora. Una hora después, se duerme. ¿Por qué hace esto? ¿Tiene alguna explicación? Somos mamíferos. El bebé en realidad está buscando ver a su madre. Abre la boca porque quiere succionar, y se retuerce porque no se siente junto a ella. No la huele y sabe que ella no está cerca. Si ese bebé estuviera en brazos de su madre, estaría mamando y relajado, porque estaría satisfaciendo esas necesidades que expresa con su cuerpo. Si el bebé no está en brazos de su madre, y no hay razones clínicas que justifiquen una separación, es allí donde debería estar.
Nuestro organismo responde a un mecanismo de supervivencia ancestral que hace que nos apeguemos a nuestra madre (y a la vida). Esta primera hora de vida, se llama la hora del apego. La hora de la impronta. Es una hora única e irrepetible. Crítica y determinante según algunos autores. No existe una segunda primera hora de vida. De hecho, a lo largo de nuestra vida, la primera experiencia, el primer día de escuela, la primera maestra, el primer beso, la primera vez…son muy importantes. Si estas no fueron buenas, incluyendo la primer hora de vida, después necesitamos muchas más experiencias reconfortantes para revertir la primera impresión…que no se desinstala, solo que aprendemos a distinguir que aunque no haya sido buena, el resto sí puede serlo.
Para el bebé recién nacido (y durante muchos meses), su organismo y el de su madre son lo mismo. Necesita visceralmente de ese contacto piel a piel. Por eso, apenas nace, mira tan fijo. Reconoce al ser que le dio la vida y que se la asegurará mientras sea dependiente de ella…En algunas instituciones aunque se especializan en nacimientos, no tienen en cuenta este “detalle”, y al bebé apenas nacido se lo aparta de la madre durante dos horas, para que quede en “observación”. El bebé con sus gestos y reacciones sólo pide contacto materno.Según algunas investigaciones que compararon dos grupos de bebés (los Dres. Klaus y Kennel, en Internet aparece este dato) uno que había sido separado durante una hora de su madre al nacer, y otro que no lo había sido, llegaron a los siguientes resultados: a los 6 meses de vida, los que no habían sido separados, tenían mejor peso. Mamaban mejor. No se habían enfermado. Regulaban mejor sus horas de sueño. Lloraban menos. En resumen, tenían un desarrollo sensiblemente mejor, más completo y saludable que aquellos bebés cuya primerísima hora de vida no la habían pasado junto a sus padres. Es muy importante contar con esta información durante la gestación para pactar con la institución la no interrupción de esta “hora sagrada”. La ley 25129, sobre los derechos de las parejas en la atención obstétrica avala tanto la necesidad de la mujer en trabajo de parto de elegir la posición y procedimientos que se llevarán a cabo (si no hay un diagnóstico que indique una intervención), como el derecho del niño recién nacido a permanecer con sus padres.Por eso volviendo a la pregunta inicial “¿alguna vez observaste un bebé apenas nacido?”…ojalá todos podamos comprender la importancia de estos primeros 60 minutos y “permitirles” a las madres nacientes abrazar a sus hijos, acariciarlos con su mirada y amamantarlos. Es una hora que quedará por siempre grabada en ambos.
• Melina Bronfman - Doula
Nuestro organismo responde a un mecanismo de supervivencia ancestral que hace que nos apeguemos a nuestra madre (y a la vida). Esta primera hora de vida, se llama la hora del apego. La hora de la impronta. Es una hora única e irrepetible. Crítica y determinante según algunos autores. No existe una segunda primera hora de vida. De hecho, a lo largo de nuestra vida, la primera experiencia, el primer día de escuela, la primera maestra, el primer beso, la primera vez…son muy importantes. Si estas no fueron buenas, incluyendo la primer hora de vida, después necesitamos muchas más experiencias reconfortantes para revertir la primera impresión…que no se desinstala, solo que aprendemos a distinguir que aunque no haya sido buena, el resto sí puede serlo.
Para el bebé recién nacido (y durante muchos meses), su organismo y el de su madre son lo mismo. Necesita visceralmente de ese contacto piel a piel. Por eso, apenas nace, mira tan fijo. Reconoce al ser que le dio la vida y que se la asegurará mientras sea dependiente de ella…En algunas instituciones aunque se especializan en nacimientos, no tienen en cuenta este “detalle”, y al bebé apenas nacido se lo aparta de la madre durante dos horas, para que quede en “observación”. El bebé con sus gestos y reacciones sólo pide contacto materno.Según algunas investigaciones que compararon dos grupos de bebés (los Dres. Klaus y Kennel, en Internet aparece este dato) uno que había sido separado durante una hora de su madre al nacer, y otro que no lo había sido, llegaron a los siguientes resultados: a los 6 meses de vida, los que no habían sido separados, tenían mejor peso. Mamaban mejor. No se habían enfermado. Regulaban mejor sus horas de sueño. Lloraban menos. En resumen, tenían un desarrollo sensiblemente mejor, más completo y saludable que aquellos bebés cuya primerísima hora de vida no la habían pasado junto a sus padres. Es muy importante contar con esta información durante la gestación para pactar con la institución la no interrupción de esta “hora sagrada”. La ley 25129, sobre los derechos de las parejas en la atención obstétrica avala tanto la necesidad de la mujer en trabajo de parto de elegir la posición y procedimientos que se llevarán a cabo (si no hay un diagnóstico que indique una intervención), como el derecho del niño recién nacido a permanecer con sus padres.Por eso volviendo a la pregunta inicial “¿alguna vez observaste un bebé apenas nacido?”…ojalá todos podamos comprender la importancia de estos primeros 60 minutos y “permitirles” a las madres nacientes abrazar a sus hijos, acariciarlos con su mirada y amamantarlos. Es una hora que quedará por siempre grabada en ambos.
• Melina Bronfman - Doula
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jueves, 31 de diciembre de 2009
Carta abierta al ginecólogo del siglo XXI
Estimado Doctor,
Ante todo, disculpe, por favor, la osadía de enviarle esta carta, soy una anciana hemipléjica y enferma, esperando, de un día a otro, la muerte y no puedo por menos de comunicarle una experiencia mía, con el deseo de que haga la prueda que le propongo y de que le resulte positiva.
Hace muchos años, exactamente en 1945, tuve que sacar el título de practicante en medicina para poner inyecciones a mi única hija enferma, porque no podía pagar a uno que lo hiciera. Para poder presentarme a examen en la Facultad de Medicina de Madrid, tuve que obtener un certificado de Prácticas de Obstetricia, en la antigua Maternidad Provincial de Madrid.
Yo tenía del Parto una idea muy diferente, porque, cuando iba a nacer mi hermano, mi madre me había explicado el embarazo y el parto, de la manera más verídica y sensata que tal cosa se puede explicar. En la niñez, mi hermana y yo nos divertíamos, viendo parir a la gata, más tarde, ya a punto de cumplir dieciseis años, vi parir a la madrastra, mientras mi padre iba en busca de la comadrona y tanto la gata como la madrastra, parieron sin dar muestras de dolor.
No tuve ocasión de presenciar más partos. Solamente tuve una hija y su nacimiento fue por intervención cesárea a causa de estenosis pélvica, con lo que me quedé sin saber lo que era, realmente un parto y, a consecuencia de mi ignorancia, lo que ví y aprendí en la Maternidad me sumió en una gran confusión y decidí hacerme comadrona para poder estudiar concienzudamente el parto, tratando de descubrir por qué dolía la última fase (únicamente aquella), cuando las demás fases del largo y complicado proceso de la reproducción vivípara son siempre indoloras y también lo son las demás funciones fisiológicas, si se ejecutan por un organismo sano y normal.
Desde 1945 llevo estudiando esta cuestión. Gané, por oposición, una plaza como matrona de la Beneficencia Municipal de Madrid, sin más meta que la de poder estudiar el parto, en toda su profundidad. Viajé, cuanto pude a Congresos y Cursos, con la misma intención y trabajé, como comadrona, no sólo en España, aprendiendo siempre algo de cada parto que asistía o presenciaba, comprobando en la práctica lo que leía en los libros.
En 1955, tuve ocasión de asistir a un curso, en París, sobre la Psicoprofilaxis del Dolor en el Parto, que daban los doctores Lamaze,Velay y Bourrel.
En ese curso se afirmaba que las contracciones uterinas dolían debido a la existencia de un reflejo condicionado negativo que, además del dolor, provoca miedo y resistencia a la función, por parte de la mujer.
Me pareció esta explicación del dolor en el parto mucho más admisible que la bíblica y quise comprobar si era verdad. Yo ya había observado, antes del curso que el talante y la educación de la embarazada tenían una gran influencia en el desarrollo del parto y, desde 1955 empecé a practicar una preparación que consiste en enseñar a las embarazadas en qué consiste el embarazo y el parto, comparándolo con otras funciones fisiológicas, para intentar que la mujer lo admita como lo que, verdaderamente es, así como instruirlas sobre la parte activa y voluntaria que, tanto en el embarazo como en el parto, deben asumir.
Esta preparación fue rechazada, argumentando que el descubridor de la formación, en el córtex cerebral de reflejos condicionados fue un fisiologo ruso a quién le fue concedido, por ello, el premio Nobel en 1904 y que los españoles no querían de los rusos, ni el parto sin dolor.
Yo no sé cuales fueron los verdaderos motivos del rechazo, pero si que me costó tener que salir de España porque me expulsaron de todos los puestos de trabajo en los que había sido asumida "a dedo" que eran todos menos el del Ayuntamiento, cuyo sueldo no bastaba para cubrir mis necesidades.
En cuanto pude, regresé a España e intenté volver a trabajar como matrona, sin poderlo conseguir, más que en la plaza que tenía por oposición, pero en los años de exilio había aprendido idiomas y ello me sirvió para ganarme la vida como secretaria y seguir preparando embarazadas y asistiendo partos, como distracción, sin cobrar nada.
En 1976, en la nueva Maternidad Provincial de Madrid, dotada de todos los adelantos modernos, se celebró un "Cursillo de actualización obstétrica para matronas", en el cual, llena de ilusión, me apresuré a inscribirme y en el que intenté, en vano, hacer razonar a profesores y alumnas de que lo que se intentaba era un disparate, en todos los sentidos.
Tan antiguas como el parto, son la respiración, la digestión y la circulación de la sangre y a nadie, en su sano juicio, se le ocurre "dirigirlas", cuando funcionan normalmente.. De lo que la ciencia médica se ocupa es de reconducirlas a la normalidad, si ésta está alterada.
Durante aquel cursillo me pellizcaba los muslos para cerciorarme de que no era una pesadilla, de que estaba despierta, el doctor Caballero Gordo, a quien había conocido, muchos años atrás en la Maternidad de Mesón de Paredes, estaba presentando el "Parto Dirigido, en sustitución del parto normal" .
Después de aquel curso y hasta la fecha, el "Parto dirigido" se ha impuesto en los hospitales, yo he seguido y sigo, preparando psicológicamente a embarazadas, de las que una exigua minoría, se deciden a dar a luz en sus casas, considerando el parto como una función normal, pero la mayoría tienen miedo, acaban por ir al hospital donde, donde el trabajo que hice, preparándolas, se desploma, como un castillo de naipes. Quisiera que, algún obstetra se atreviera a probar un sistema de asistir partos que me ha dado muy buenos resultados durante muchos años y de los que puedo presentarle testimonios recientes. Consiste en concienciar a la mujer de que el parto es una función fisiológica exenta de peligro, dejar que el parto empiece por sí solo y que se desarrolle a su ritmo, respetando sus fases de descanso, entre períodos, sin impaciencia porque termine.
El único artíficio que yo empleaba en el parto era el estetóscopo de Pinard y éste me bastaba para seguir, con toda eficacia, el desarrollo del parto, sin necesidad de tactos vaginales, muy dolorosos para la mujer y no completamente exentos de peligro.
Aprendí la evolución del parto, en buenos y detallados Tratados de Obstetricia, comprobé que lo que decían era verdad, que en el organismo existe un ritmo, un programa, un proyecto a desarrollar, por una fuerza calculada al milímetro y al segundo y que no hay más que dejarla actuar, que con cualquier intervención, lo único que se consigue es perturbar el ritmo natural de la función. Aprendí que la colocación del feto, imprescindible para su salida, y la dilatación del cérvix, si no se interfiere, suelen ser simultáneas y el estetóscopo me servía no sólo para controlas el ritmo cardiaco del feto, sino también su cambio de posición con respecto al abdomen materno, debido a los movimientos de rotación del feto y al descenso de la presentación a los diversos planos de la pelvis.
Nunca presté atención a las dimensiones de la dilatación cervical, no tienen la importancia que se les suele dar. El verdadero problema en el parto consiste en la adaptación del feto al canal pélvico de la madre, que se suele hacer despacio y felizmente, a menos que la actitud de la parturiente, su miedo, su impaciencia, su falta de confianza en sí misma y en quién la asiste, no desencadene una anormal resistencia que impida el desarrollo de la función.
Nunca tuve necesidad de plantearme si la dilatación estaba completa o no, porque cuando ello ocurre, los signos que lo avisan son tan claros, tan convincentes. entre ellos, la formación del canal blando del parto, que no hay el menor peligro de que la cabeza fetal se desprenda de repente. El parto se efectúa siempre, despacio, lenta y suavemente, tengo la suficiente experiencia como para asegurar que es así.
Quisiera que los obstetras del Siglo XXI, probaran a ver si la mujer, sana e informada es capaz de parir con la misma tranquilidad y eficacia que ejecuta las demás funciones fisiológicas. Por probar nada se pierde, no se trata más que de tener paciencia y confianza en que la Naturaleza es capaz de cumplir su cometido sin necesidad de ser reemplazada y la mujer del Siglo XXI, a la que tanto se la consiente en otros terrenos, merece que se la deje parir, que se la consienta cumplir una función normal porque la creo, verdaderamente capaz de ello. No se trata de volver a tiempos pasados, ya lejanos, ahora la mujer sabe hacer muchas cosas para las que no se la creía capacitada, en el tiempo actual, la mujer debe saber parir, como sabe hacer la digestión sin ayudas.
No quisiera haberle ofendido con esta carta, he dedicado mi vida a estudiar el parto, creo que sé muy bien en qué consiste y este conocimiento mío no quiero llevármelo a la tumba, mientras las mujeres y los fetos sufren una enfermedad artificial, una forma de parir peor de la que la Naturaleza les había preparado.
Consuelo Ruíz Vélez-Frías (España) es Matrona Jubilada de la Beneficencia Municipal. Pionera de la Preparación Psicoprofiláctica del Dolor en el Parto (autora del primer libro publicado en España sobre este tema). Presidenta Honoraria de la Asociación Nacer en casa
Fuente: http://www.axel.org.ar/articulos/parto/cartaabierta.htm
Ante todo, disculpe, por favor, la osadía de enviarle esta carta, soy una anciana hemipléjica y enferma, esperando, de un día a otro, la muerte y no puedo por menos de comunicarle una experiencia mía, con el deseo de que haga la prueda que le propongo y de que le resulte positiva.
Hace muchos años, exactamente en 1945, tuve que sacar el título de practicante en medicina para poner inyecciones a mi única hija enferma, porque no podía pagar a uno que lo hiciera. Para poder presentarme a examen en la Facultad de Medicina de Madrid, tuve que obtener un certificado de Prácticas de Obstetricia, en la antigua Maternidad Provincial de Madrid.
Yo tenía del Parto una idea muy diferente, porque, cuando iba a nacer mi hermano, mi madre me había explicado el embarazo y el parto, de la manera más verídica y sensata que tal cosa se puede explicar. En la niñez, mi hermana y yo nos divertíamos, viendo parir a la gata, más tarde, ya a punto de cumplir dieciseis años, vi parir a la madrastra, mientras mi padre iba en busca de la comadrona y tanto la gata como la madrastra, parieron sin dar muestras de dolor.
No tuve ocasión de presenciar más partos. Solamente tuve una hija y su nacimiento fue por intervención cesárea a causa de estenosis pélvica, con lo que me quedé sin saber lo que era, realmente un parto y, a consecuencia de mi ignorancia, lo que ví y aprendí en la Maternidad me sumió en una gran confusión y decidí hacerme comadrona para poder estudiar concienzudamente el parto, tratando de descubrir por qué dolía la última fase (únicamente aquella), cuando las demás fases del largo y complicado proceso de la reproducción vivípara son siempre indoloras y también lo son las demás funciones fisiológicas, si se ejecutan por un organismo sano y normal.
Desde 1945 llevo estudiando esta cuestión. Gané, por oposición, una plaza como matrona de la Beneficencia Municipal de Madrid, sin más meta que la de poder estudiar el parto, en toda su profundidad. Viajé, cuanto pude a Congresos y Cursos, con la misma intención y trabajé, como comadrona, no sólo en España, aprendiendo siempre algo de cada parto que asistía o presenciaba, comprobando en la práctica lo que leía en los libros.
En 1955, tuve ocasión de asistir a un curso, en París, sobre la Psicoprofilaxis del Dolor en el Parto, que daban los doctores Lamaze,Velay y Bourrel.
En ese curso se afirmaba que las contracciones uterinas dolían debido a la existencia de un reflejo condicionado negativo que, además del dolor, provoca miedo y resistencia a la función, por parte de la mujer.
Me pareció esta explicación del dolor en el parto mucho más admisible que la bíblica y quise comprobar si era verdad. Yo ya había observado, antes del curso que el talante y la educación de la embarazada tenían una gran influencia en el desarrollo del parto y, desde 1955 empecé a practicar una preparación que consiste en enseñar a las embarazadas en qué consiste el embarazo y el parto, comparándolo con otras funciones fisiológicas, para intentar que la mujer lo admita como lo que, verdaderamente es, así como instruirlas sobre la parte activa y voluntaria que, tanto en el embarazo como en el parto, deben asumir.
Esta preparación fue rechazada, argumentando que el descubridor de la formación, en el córtex cerebral de reflejos condicionados fue un fisiologo ruso a quién le fue concedido, por ello, el premio Nobel en 1904 y que los españoles no querían de los rusos, ni el parto sin dolor.
Yo no sé cuales fueron los verdaderos motivos del rechazo, pero si que me costó tener que salir de España porque me expulsaron de todos los puestos de trabajo en los que había sido asumida "a dedo" que eran todos menos el del Ayuntamiento, cuyo sueldo no bastaba para cubrir mis necesidades.
En cuanto pude, regresé a España e intenté volver a trabajar como matrona, sin poderlo conseguir, más que en la plaza que tenía por oposición, pero en los años de exilio había aprendido idiomas y ello me sirvió para ganarme la vida como secretaria y seguir preparando embarazadas y asistiendo partos, como distracción, sin cobrar nada.
En 1976, en la nueva Maternidad Provincial de Madrid, dotada de todos los adelantos modernos, se celebró un "Cursillo de actualización obstétrica para matronas", en el cual, llena de ilusión, me apresuré a inscribirme y en el que intenté, en vano, hacer razonar a profesores y alumnas de que lo que se intentaba era un disparate, en todos los sentidos.
Tan antiguas como el parto, son la respiración, la digestión y la circulación de la sangre y a nadie, en su sano juicio, se le ocurre "dirigirlas", cuando funcionan normalmente.. De lo que la ciencia médica se ocupa es de reconducirlas a la normalidad, si ésta está alterada.
Durante aquel cursillo me pellizcaba los muslos para cerciorarme de que no era una pesadilla, de que estaba despierta, el doctor Caballero Gordo, a quien había conocido, muchos años atrás en la Maternidad de Mesón de Paredes, estaba presentando el "Parto Dirigido, en sustitución del parto normal" .
Después de aquel curso y hasta la fecha, el "Parto dirigido" se ha impuesto en los hospitales, yo he seguido y sigo, preparando psicológicamente a embarazadas, de las que una exigua minoría, se deciden a dar a luz en sus casas, considerando el parto como una función normal, pero la mayoría tienen miedo, acaban por ir al hospital donde, donde el trabajo que hice, preparándolas, se desploma, como un castillo de naipes. Quisiera que, algún obstetra se atreviera a probar un sistema de asistir partos que me ha dado muy buenos resultados durante muchos años y de los que puedo presentarle testimonios recientes. Consiste en concienciar a la mujer de que el parto es una función fisiológica exenta de peligro, dejar que el parto empiece por sí solo y que se desarrolle a su ritmo, respetando sus fases de descanso, entre períodos, sin impaciencia porque termine.
El único artíficio que yo empleaba en el parto era el estetóscopo de Pinard y éste me bastaba para seguir, con toda eficacia, el desarrollo del parto, sin necesidad de tactos vaginales, muy dolorosos para la mujer y no completamente exentos de peligro.
Aprendí la evolución del parto, en buenos y detallados Tratados de Obstetricia, comprobé que lo que decían era verdad, que en el organismo existe un ritmo, un programa, un proyecto a desarrollar, por una fuerza calculada al milímetro y al segundo y que no hay más que dejarla actuar, que con cualquier intervención, lo único que se consigue es perturbar el ritmo natural de la función. Aprendí que la colocación del feto, imprescindible para su salida, y la dilatación del cérvix, si no se interfiere, suelen ser simultáneas y el estetóscopo me servía no sólo para controlas el ritmo cardiaco del feto, sino también su cambio de posición con respecto al abdomen materno, debido a los movimientos de rotación del feto y al descenso de la presentación a los diversos planos de la pelvis.
Nunca presté atención a las dimensiones de la dilatación cervical, no tienen la importancia que se les suele dar. El verdadero problema en el parto consiste en la adaptación del feto al canal pélvico de la madre, que se suele hacer despacio y felizmente, a menos que la actitud de la parturiente, su miedo, su impaciencia, su falta de confianza en sí misma y en quién la asiste, no desencadene una anormal resistencia que impida el desarrollo de la función.
Nunca tuve necesidad de plantearme si la dilatación estaba completa o no, porque cuando ello ocurre, los signos que lo avisan son tan claros, tan convincentes. entre ellos, la formación del canal blando del parto, que no hay el menor peligro de que la cabeza fetal se desprenda de repente. El parto se efectúa siempre, despacio, lenta y suavemente, tengo la suficiente experiencia como para asegurar que es así.
Quisiera que los obstetras del Siglo XXI, probaran a ver si la mujer, sana e informada es capaz de parir con la misma tranquilidad y eficacia que ejecuta las demás funciones fisiológicas. Por probar nada se pierde, no se trata más que de tener paciencia y confianza en que la Naturaleza es capaz de cumplir su cometido sin necesidad de ser reemplazada y la mujer del Siglo XXI, a la que tanto se la consiente en otros terrenos, merece que se la deje parir, que se la consienta cumplir una función normal porque la creo, verdaderamente capaz de ello. No se trata de volver a tiempos pasados, ya lejanos, ahora la mujer sabe hacer muchas cosas para las que no se la creía capacitada, en el tiempo actual, la mujer debe saber parir, como sabe hacer la digestión sin ayudas.
No quisiera haberle ofendido con esta carta, he dedicado mi vida a estudiar el parto, creo que sé muy bien en qué consiste y este conocimiento mío no quiero llevármelo a la tumba, mientras las mujeres y los fetos sufren una enfermedad artificial, una forma de parir peor de la que la Naturaleza les había preparado.
Consuelo Ruíz Vélez-Frías (España) es Matrona Jubilada de la Beneficencia Municipal. Pionera de la Preparación Psicoprofiláctica del Dolor en el Parto (autora del primer libro publicado en España sobre este tema). Presidenta Honoraria de la Asociación Nacer en casa
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Etiquetas:
MATERNIDAD Y SOCIEDAD,
PARIR EN LIBERTAD
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