jueves, 27 de septiembre de 2012

viernes, 11 de mayo de 2012

En la revista Times salieron unos lindos articulos sobre lactancia prolongada, los recomiendo!


http://healthland.time.com/2012/05/10/extended-breast-feeding-is-it-more-common-than-we-think/http://healthland.time.com/2012/05/10/extended-breast-feeding-is-it-more-common-than-we-think/http://lightbox.time.com/2012/05/10/parenting/#1

jueves, 29 de marzo de 2012

TALLER DE ESFERODINAMIA TERAPEUTICA

DESDE ABRIL!!!

Vení a relajarte, encontrarte con tu cuerpo, el de tu bebe y divertite!!

 Sábados de 9:00 a 11



    Reencontrando tu Equilibrio Físico y Emocional.

 
                        
              Liniers 816 (Esq. Güemes), Vicente López

              Clarisa Tamburini,Terapeuta Floral, Doula:                
                              Clari.doula@gmail.com



lunes, 9 de enero de 2012

ENCUENTRO

Hola a todas!




Les escribo para invitarlas al primer encuentro informativo sobre el programa de acompañamiento del embarazo el parto y el puerperio, con mucha información sobre parto respetado, que es, como se planea y como se acompaña desde el cuerpo la mente y el alma. Habrá cosas ricas para degustar con el te o el mate y charla amena para sacar dudas.



Las espero el sábado 11-02-12 a las 16:00 hs. Si te interesa o conoces a alguien a quien pueda mandame un mail para confirmar.
katyhdv@hotmail.com

Nos vemos!!



Clarisa

martes, 13 de septiembre de 2011

El parto en casa dejó de ser aventura para convertirse en una tendencia



Experiencias en primera persona de padres felices

El parto en casa dejó de ser aventura para convertirse en una tendencia

Publicado el 11 de Septiembre de 2011

Por Yésica de Santo

En los últimos tres años subió un 40 % la demanda. La mayoría de los que opta por esta modalidad lo hace por comodidad y tener un momento íntimo y único. Aunque algunos también sufrieron con los tradicionales nacimientos en clínicas.

El papá pone música tranquila y la mamá camina de un lado a otro de la cocina, siente las contracciones, y llaman a la partera. Así comienza la aventura, para algunos, alocada y para otros natural, de traer un hijo al mundo, pero en casa.

En los últimos tres años la demanda de partos domiciliarios aumentó más del 40% y los grupos que asisten a las madres en sus casas se triplicó en cinco años, según el último estudio de la Red Latinoamericana y del Caribe para la Humanización del Parto y el Nacimiento. Los datos serán presentados en los próximos días en el Ministerio de Salud de la Nación. Desde las carteras sanitarias nacional y bonaerense, insisten en los riesgos que “la elección conlleva”. De esta forma, la decisión de si es mejor el hogar o el hospital, la peridural o un baño de inmersión, son interrogantes que desde hace tiempo plantean el debate sobre cómo y dónde parir.

La mayoría de las parejas que elijen que el parto se lleve a cabo en el domicilio, lo hacen por comodidad, intimidad, o porque están desencantadas con la atención institucionalizada. “En mi hogar tuve un parto humanizado, en el que se respetaron los tiempos biológicos del nacimiento, y mis sensaciones y decisiones como mujer. En todo momento se cuidó al bebé y el lazo conmigo y su papá”, contó Leticia Sturli, mamá de Jacinta, quien nació hace un año, en el dormitorio de su casa.

Leticia tuvo a su primer hijo hace cuatro años en una clínica y no la pasó nada bien. “En los centros de salud no respetan los tiempos de la mamá y el bebé, y quieren que una puje y que el chico salga rápido, como máximo te esperan cuatro horas y otras veces mucho menos”, señaló la mamá, en diálogo con Tiempo Argentino.

Sonia Cavia es doula (que dan acompañamiento emocional) y coordinadora regional de la Red y afirma que “en muchos hospitales y clínicas no se les informa a las mujeres qué procedimiento se les realizan y les mienten usando la coerción, se les dice: ‘Si no te hago esto, tu bebé se muere’”.

En el parto “medicalizado”, como lo llaman algunas parteras, el 95% de las mujeres que paren lo hace de espaldas, una de las posiciones más dolorosas, y es cotidiano el uso de goteos con oxitocina, la droga que produce contracciones, y “las cesáreas innecesarias”, dijo la obstétrica Natalia Idaiart a este diario.

En nuestro país, se realiza un 70% de cesáreas en el sector privado y en el público la cifra ronda el 25%, según el Ministerio de Salud de la Nación. Para la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo aceptable es no más de un 15%.

“Sabemos que se cometen errores en muchas maternidades y que hay mucho por mejorar, como respetar la elección de las posturas, eliminar el rasurado, o que la mujer esté acompañada por quien elija”, destacó Flavia Raineri, coordinadora del programa materno infantil del Ministerio de Salud bonaerense. “Se necesita un cambio de actitud y cultural por parte del equipo de salud que está muy acostumbrado a una forma de trabajo”, agregó y resaltó que “la alternativa no es parir en casa, donde la mortalidad materna y neonatal se puede triplicar”.

En el caso de que todo se complique, las parejas suelen contar con un “plan B” , el mismo consta de tener una clínica cerca que los reciba, y un transporte, que puede ser una ambulancia en la puerta de la casa o el auto del padre de familia.

Sin embargo, según los médicos “a veces la vida depende de pocos minutos”. El ministro de Salud bonaerense, Alejandro Collia aseguró que “el parto, para que sea seguro, debe ser institucionalizado porque se trata de un evento impredecible, en el que pueden ocurrir emergencias como hemorragias, la necesidad de una cesárea de urgencia u otros contratiempos”.

Desde la cartera sanitaria nacional, Ana Speranza, directora de Maternidad e Infancia, destacó que “todos los partos conciben riesgos, y del 1 al 20% puede complicarse, pero de presentarse una urgencia, es necesario estar en una maternidad”.

Para mejorar la calidad de la atención, los ministerios de Salud y Unicef comenzaron a implementar la estrategia “Maternidades Seguras y Centradas en la Familia”, en las que el equipo de salud brinde apoyo a la embarazada y su familia durante el control prenatal, respete las decisiones de las embarazadas y su familia en el parto, priorice la internación conjunta de la madre y el hijo y faciliten la inclusión del padre en la internación neonatal. Ana María Bonotti,obstétrica del programa materno infantil de la provincia, declaró que el principal objetivo es “garantizar que todos los partos sean humanizados, que las mamás tengan el parto en la institución, pero se sientan como en su casa”. <
Naolí sonríe a la cámara. El último viernes se cumplieron once meses desde que nació en el dormitorio de los papás, Clarisa Tamburini, de 34 años, y Fernando Pose, de 28.


Ambos decidieron la opción del parto en casa después de la mala experiencia que vivieron al tener a su primer hijo, Llancamil, ahora de cinco años, en una clínica de la Capital Federal.

“Ignoraron todo lo que yo quería o necesitaba. Perdí la intimidad y sin explicarme por qué me dejaron sin comer durante 12 horas”, relató la mamá.

La bebé Naolí se adelantó unas semanas, y a las 2 de la madrugada empezaron las contracciones.

“No habíamos comprado nada para el parto, así que lo mandé a mi marido a recorrer farmacias”, recordó Clarisa, pero de inmediato aclaró: “en ningún momento nos asustamos porque estábamos muy interiorizados en el tema”.

Si algo funcionaba mal, el plan era trasladarse a la clínica que les corresponde y que queda a unas cuadras de su casa. “Estaba todo controlado y estipulado”, aseguró Fernando.

Después de diez horas de trabajo de parto, Clarisa se sentó en una silla adecuada que le trajeron las parteras, y luego de tres pujos llegó Naolí.

Recién cuando el cordón dejó de latir y la nena estaba prendida a la teta, decidieron cortarlo. “No hizo falta hacerla llorar”, coincidieron los papás.









jueves, 14 de julio de 2011

Maltrato Infantil y Violencia Obstetrica

Cuando una mujer va a parir, se encuentra en un estado psicológico y emocional vulnerable. En estos momentos de extrema sensibilidad, para que el parto transcurra de forma eficaz y adecuada, la mujer debe sentirse segura para lograr “poner en suspenso” su neocórtex racional y abandonarse, sin trabas, a su instinto de mamífera, es decir, la parturienta necesita unas condiciones especiales de quietud y serenidad para poder dejarse guiar por la información fisiológica grabada desde hace millones de años en su cerebro mamífero primitivo (el límbico). Seguridad, tranquilidad, silencio, luz tenue, protección, acompañamiento amoroso y respetuoso, calor, agua, un poco de comida, no parecen unos requisitos muy complejas para cumplirlos. Al contrario, las necesidades de mamá y bebé para crear el ambiente adecuado para un parto respetuoso son sencillas, fáciles de preparar y muy económicas. La historia natural de nuestra especie, que ha evolucionado durante millones de años sin extinguirse y, para los que lo prefieran, los descubrimientos científicos de los últimos cuarenta años, han demostrado ampliamente que parir es un acto fisiológico natural de la sexualidad femenina. Las mujeres saben parir. Los bebés saben nacer. Por supuesto, el parto puede complicarse y ser difícil incluso en las mejores condiciones: la OMS estima que el porcentaje de cesáreas necesarias está en torno al 10%. Pero, en el resto de los casos, es decir, en la mayoría, no tiene porqué haber complicaciones puesto que, vuelvo a repetir, la mujer sabe parir, los bebés saben nacer.


Sin embargo ¿por qué parir, desde que entró el médico en la habitación de la parturienta y la tumbó, se ha transformado para muchas mujeres en uno de los momentos más dramáticos de su vida cuando debería ser justo lo contrario? Y ¿por qué nacer, la primera gran transición y maduración de nuestra especie, se ha convertido para muchos bebés en una fuente inagotable de dolor, humillaciones y traumas? ¿Por qué a muchas madres se les ha negado la capacidad de parir? Y ¿por qué a muchos bebés se les ha quitado la posibilidad de cruzar, por sí mismos, el umbral uterino entre la vida acuática y la vida terrestre? ¿Por qué muchos de nuestros niños llegan a los brazos de su madre, agotados, oprimidos y con sus instintos madurativos zaheridos? Y ¿por qué sus madres los reciben heridas, humilladas y casi sin fuerzas?

Muchos de vosotros os habréis planteado estas mismas cuestiones, yo lo he hecho durante años. En el camino de mi búsqueda hallé muchas respuestas: demasiada fe en el nuevo paradigma religioso de nuestra sociedad “la ciencia” y en su “profeta” la tecnología; infantilización y cosificación social de la mujer a la que, desde hace milenos, pocas tomas de decisiones le son permitidas, como consecuencia de la anterior, sustracción del último baluarte de la femineidad: el parto; necesidad de crear súbditos agresivos para nutrir los ejércitos por lo que el vínculo con una madre amorosa no era ni deseable, ni factible; necedad, egoísmo, codicia, megalomanía, brutalidad, miedo, y un interminable etcétera de razones.

Sin embargo, todas estas respuestas no me satisficieron. Sí, eran piezas del mismo puzle, pero no resolvían el rompecabezas. Entonces, me planteé otra pregunta ¿cuál era el nexo de unión entre todas estas causas? ¿cuál era la razón primigenia para tanto dolor?

Tras muchas cavilaciones, una frase de Alice Miller me dio la respuesta: “… allá donde haya un hombre (permitidme añadir “o mujer”) que quiera vengarse de la violencia a la que le sometió su madre, la mujer sufrirá su opresión”.

Qué terrible verdad la de percatarse de que la forma de criar a los hijos, no sólo a los nuestros, sino la de los de los demás, determina la salud de la humanidad hasta el punto, de que un obstetra maltratado en su niñez, condicionado por sus terribles vivencias, puede llegar, sin ser consciente de lo que está haciendo y del porqué, a maltratar a las mujeres que acudan a él en momentos de extrema vulnerabilidad, como puede ser un embarazo o un parto. Extrema vulnerabilidad similar a la de la infancia, en la que el desamparo y el miedo a la autoridad agarrotan los sentidos e impiden defenderse a los implicados.

Los malos tratos recibidos en su crianza no sólo condicionan la actuación de algunos facultativos, también supeditan la respuesta ante estos de las afectadas. A muchas niñas desde pequeñas las adiestran para ser buenas y obedientes, primero con sus padres, y después con maestros, profesores, médicos y, a la larga, con toda figura de autoridad ante la que deban presentarse. Además, como sus madres y sus suegras sufrieron las mismas intervenciones en sus partos, piensan que así debe ser, que es lo “normal”, lo mejor para sus bebés y para ellas y no creen que otra forma de parir menos dolorosa, dirigida y tecnológica sea posible. Frases como que la episiotomía es necesaria, tú escucha al médico que es el que sabe, yo me quedé sin leche y tú no vas a tener porque es de familia, la cesárea es más segura y cómoda, cuanto más médicos cerca mejor, el parto es peligroso, y muchas más falsas ideas son el pan de cada día de muchas embarazadas. Las nuevas madres, como veis, siguen siendo hijas obedientes y fieles, incapaces de discutir la información dada por sus propias madres, suegras o profesionales de la salud. Estas niñas heridas, adultas sumisas, que ni ven, ni sienten el injusto comportamiento de sus padres, de sus suegros o de los médicos, tampoco son capaces de enfadarse con ellos y mucho menos, de discutir los procedimientos que tan injustamente han empleado con ellas. De hecho, llega a tal punto la fe en el sistema, que hasta muchas de ellas agradecen a los obstetras el haber salvado la vida de sus hijos (que ellos mismos, previamente habían puesto en peligro por su exceso de celo tecnológico). Que conste que soy consciente, todo el mundo lo es, que algunos partos, un pequeño porcentaje, de verdad son de alto riesgo y que existen unos magníficos facultativos que en esos momentos son imprescindibles para lograr que todo llegue a buen término.

Por otra parte, también esta obediencia ciega, asimilada bajo coacción, puede aplicarse a los mismos profesionales sanitarios en sí, que reproducen prácticas y procedimientos aprendidos de sus maestros sin cuestionarse la idoneidad y la valía de realizar, por ejemplo, episiotomías por rutina, tumbar a la mujer, no dejar comer o beber a la parturienta durante horas, engancharla a un gotero, romperle la bolsa, realizarle un sin fin de tactos, decirle cómo debe pujar, etc. Estos expertos, rara vez son capaces de refutar “la ciencia” que aprendieron en sus estudios. Si se tiene que hacer así, como les enseñó la persona que “sabía y mandaba”, no hay duda alguna, así debe realizarse. En el raciocinio de estos sujetos, apaleado e inflexible por años de adoctrinamiento, no puede penetrar la idea revolucionaria de cuestionarse la idoneidad de los mandatos recibidos.

Como consecuencia de una crianza irrespetuosa, cruel y directiva, una mujer en pleno parto, vulnerable y condicionada por su educación y el miedo, puede llegar a delegar la toma de decisiones sobre su salud y sobre la de su bebé en la figura del obstetra (también de la matrona). De esta forma, le está entregando “el poder” a la “autoridad” de los profesionales sanitarios, se infantiliza y la infantilizan, y además, estos expertos (antiguos niños heridos), movidos inconscientemente por sus terribles vivencias infantiles e incapaces de reconocer sus carencias, reproducen lo que aprendieron de pequeños. Son personas que quedaron atrapadas en el miedo y contribuyen a perpetuarlo, que no ven, ni sienten su comportamiento abusivo y que negarán su propio sufrimiento en su nacimiento, infancia y/o su vida uterina. La violencia, la agresividad, son las únicas formas que conocen para comunicarse con niños o con personas vulnerables e infantilizadas. Sus vivencias, les llevan a tratar a la madre y al bebé con desdén, prepotencia, agresividad, autoritarismo y en casos extremos, violencia y sadismo. Sí, sadismo, pues sólo de esta forma se puede calificar la actuación de algunos obstetras o matronas que cortan los músculos perineales de la mujer hasta el ano. Esta episiotomía extrema es un acto de tortura, una castración, una violación del sexo de la mujer que durante toda su vida, sufrirá grandes dolores y verá muy mermada su vida sexual. Por desgracia, este es un solo ejemplo, existen muchos casos tan dramáticos como el citado de extralimitación en los procedimientos del personal obstétrico.

Por supuesto, no todos los obstetras, ginecólogos o matronas sufrieron malos tratos en su infancia y por ello, porque de pequeños conocieron lo que era el amor, el respeto, el apego o la empatía, existen muchos profesionales, anónimos unos, reconocidos otros, que están ahí, trabajando para apoyar a la mujer en sus decisiones, para facilitarle las mejores condiciones en su parto y para que sus bebés, nazcan de forma óptima y, sobretodo, respetada.

Nosotras las madres, nosotros, los padres, también debemos luchar para devolverles a las madres y a los bebés el papel protagonista en su historia.
Podemos realizar esto afrontándolo desde varios frentes. El primero, tal vez el más importante para nosotras y para nuestros hijos, es el de enfrentarnos a nuestra propia historia de malos tratos para no reproducir en la crianza de nuestros niños los mismos esquemas dañinos y crueles con los que nuestros padres nos educaron. También, por supuesto, para llegada la hora de nuestros partos, no confiarle nuestra salud y la de nuestro bebé a profesionales “ciegos y obedientes” que reproducen inconscientemente y sin cuestionarse nada, prácticas innecesarias o inhumanas, o a profesionales vengativos y reprimidos cuyo trato, carente de empatía, y cruel, inflige a los más “débiles” el dolor que ellos mismos recibieron. Cuanto peores sean los malos tratos no reconocidos, peores serán las intervenciones a las que sometan a las madres y a sus hijos. Si estamos liberadas de nuestros propias heridas infantiles, sabremos reconocer el dolor ajeno y buscaremos profesionales asimismo liberados para que nos acompañen con respeto en nuestros partos.

Otra medida muy importante que podemos tomar para no sufrir intervenciones innecesarias o crueles en nuestros partos, es la de informarnos bien de todo. Informarnos bien de lo que realmente significa un parto, de cómo transcurre fisiológicamente, de cómo conectar con nuestro instinto mamífero. Debemos ir más allá de lo que nos digan periódicos, películas, novelas, revistas y la “insabiduría” popular y buscar información veraz y contrastada sobre el embarazo, el parto, el nacimiento, la vida uterina, la infancia. Tenemos derechos, pero para reivindicarlos, debemos conocerlos. Busquemos, leamos, contactemos con asociaciones, hablemos con otras madres, contrastemos datos, cuestionémonos todo.

Por otra parte, a la hora del parto, es interesante que nos acompañe una persona de confianza, véase doula, pareja o amiga, a la que hayamos hecho partícipe de nuestros deseos y que actúe de portavoz ante el personal sanitario. Más de un padre y más de una doula o amiga han evitado a las mamás procedimientos innecesarios ejerciendo su papel de intermediaria. Conozco a un padre que no le dejó realizar una episiotomía a una ginecóloga que decía que razón médica realmente no existía para realizarla, pero que ya que había acudido al parto, ella algo tenía que hacer.

Evidentemente, no todos hemos sufrido malos tratos en la infancia, pero, creo que todo profesional o futuro profesional de la sanidad: médicos, enfermeras, psicólogos, matronas, etc. debería pasar por un proceso de introspección para liberarse, si la tiene, de la carga de su pasado y evitar perjudicar, inconscientemente, a sus pacientes.

No debemos negar nuestra verdad, debemos asumirla. Por el bien de nuestros hijos, de nuestra sociedad, de nuestra especie, curémonos de la peor enfermedad, la más negada y silenciada, la más devastadora, la que más víctimas produce entre la población mundial: la violencia psicológica y/o física ejercida contra bebés y niños. No reproduzcamos inconscientemente los males recibidos, librémonos de ellos y criemos a nuestros hijos con amor, respeto, empatía y apego.

Para concluir, me gustaría volver a cederle la palabra a Alice Miller, pues ella, pasó toda una vida denunciando el terrible impacto que tiene sobre la salud del ser humano el haber sido víctima de malos tratos:

“En ocasiones, desde el primer minuto de vida sometemos a los niños a torturas terribles, y no sólo a causa de la tecnología presente en los hospitales. Este maltrato permanece almacenado en el cerebro y puede mantenerse activo durante el resto de la vida”.

“La forma en la que la sociedad recibe a un nuevo ser humano cuando llega al mundo influye directamente en el desarrollo de la capacidad de la persona de proporcionar amor u odio”. Alice Miller



Autora: Elena Mayorga

lunes, 23 de mayo de 2011

 “Ser Mama”


Podemos vivir el embarazo y el parto como algo extraordinario y natural, una gran oportunidad para conectarnos con la parte mas profunda y sagrada de nuestra femineidad.


Podemos vivir el embarazo y el parto como un proceso que devuelve a la mujer el poder de la creación.


La Doula es quien puede acompañarte en ese proceso, dando información, apoyando, conteniendo, y ayudando a la pareja en ese proceso tan maravilloso desde el embarazo, el trabajo de parto, el parto y el post parto.

Mediante técnicas de relajación, ejercicios, masajes, herramientas para el equilibrio de la energía, visualizaciones, y mas adelante apoyo en la lactancia y el puerperio, entramos en contacto con bebe, y la conciencia de la unidad entre madre e hijo.



Comunicate, Clarisa: 15-55157214 ; 4684-2571

katyhdv@hotmail.com

jueves, 12 de mayo de 2011

lunes, 2 de mayo de 2011

COMPARATIVO PARTO NATURAL/PARTO INSTITUCIONAL

Contacto temprano piel a piel entre las madres y sus recién nacidos sanos

Los datos eran escasos para evaluar el efecto del contacto piel a piel temprano en la lactancia de los 4 a 6 meses y a los 12 meses de vida. No obstante, en la revisión se halló que el contacto piel a piel entre la madre y el neonato inmediatamente después del nacimiento reduce los llantos, mejora la interacción de la madre con el recién nacido, mantiene más caliente al neonato y ayuda a las madres a amamantar satisfactoriamente. No se identificaron efectos negativos importantes.




Comentario de la BSR por Puig G, Sguassero Y

1. RESUMEN DE LA EVIDENCIA

Lo ideal sería que el contacto temprano piel a piel comience inmediatamente tras el nacimiento, al colocar al recién nacido desnudo en posición decúbito ventral sobre el torso desnudo de la madre. Esta práctica basada en el contacto íntimo en las primeras horas de vida puede facilitar la conducta materno-neonatal y las interacciones a través de estímulos sensoriales como el tacto, el calor y el olor. Además, el contacto piel a piel está considerado un componente importante para el inicio satisfactorio en la lactancia.



A partir de estas premisas, el objetivo de la versión actualizada de esta revisión fue evaluar los estudios clínicos controlados aleatorizados o cuasi aleatorizados con respecto al efecto del contacto piel a piel temprano, en el transcurso de las primeras 24 horas de vida, versus la atención neonatal de rutina en neonatos saludables nacidos a término o prematuros casi a término (es decir, entre las 34 y 37 semanas de edad gestacional). El resultado primario de interés fue la lactancia. Se agregaron nuevos resultados en esta actualización de la revisión, por ejemplo, conductas del vínculo materno y cambios psicológicos maternos tras el contacto piel a piel, que se analizaron mediante la observación o la aplicación de anamnesis o subescalas del vínculo de la madre con el lactante y la adaptación fisiológica del neonato.



Con respecto a la intervención, los autores tuvieron en cuenta tres categorías del contacto piel a piel temprano: a) el contacto piel a piel en el nacimiento (durante el primer minuto de vida); b) el contacto piel a piel desde muy temprano (a partir de los 30 a 40 minutos tras el nacimiento); y c) el contacto piel a piel temprano (en cualquier momento entre la 1.º y las 24 horas tras el nacimiento).



Los métodos de búsqueda para identificar los estudios relevantes incluyeron dos búsquedas independientes realizadas en MEDLINE por parte del Grupo Cochrane de Embarazo y Parto (Cochrane Pregnancy and Childbirth Group) y el Grupo Cochrane de Neonatología (Cochrane Neonatal Group). En este sentido, no se analizaron bases de dato relacionadas con los países en vías de desarrollo, como Latin American and Caribbean Literature on the Health Sciences y el Index Medicus Africano. También se realizaron búsquedas manuales en más de veinte revistas profesionales pertinentes. No se aplicó ninguna restricción de idioma.



Los tres principales criterios de calidad que se aplicaron fueron: 1) ocultamiento de la asignación (adecuado, poco claro o inadecuado), 2) compleción del seguimiento y 3) cegamiento de las participantes, profesionales de la atención y evaluadores de resultados.



En total, se incluyeron treinta estudios clínicos (de los cuales, 29 eran estudios clínicos controlados aleatorizados). La mayoría de los estudios incluidos se realizaron en países desarrollados, como los Estados Unidos, Reino Unido, Canadá y Suecia. Ocho estudios se llevaron a cabo en países en vías de desarrollo. Sólo cuatro estudios realizados en los Estados Unidos, Sudáfrica y Taiwán incluyeron neonatos prematuros.



El contacto temprano piel a piel fue diferente entre los estudios en función del momento y la duración. Por ejemplo, en algunos lugares del estudio, no se pudo comenzar con la intervención inmediatamente después del nacimiento a causa de la política del hospital y la duración oscilaba entre 15 minutos y una media de 48 horas de contacto piel a piel continuo. Estos factores impidieron que los autores agruparan los resultados.



Se informaron 64 resultados clínicos. Es importante destacar que sólo veinte de ellos fueron medidos en más de un estudio y que no todos los resultados informados se relacionaban con los países de escasos recursos. En cuanto a los resultados de la lactancia (sobre los que más se informó), la comparación del contacto piel a piel temprano (n = 70/74) versus contacto estándar (n = 54/75) mostró un efecto positivo en la lactancia al momento del alta hospitalaria (odds ratio [OR]: 6.35, intervalo de confianza del 95% [IC]: 2.15 a 18.71). Sin embargo, este resultado debe interpretarse con cautela debido al pequeño tamaño muestral de los estudios que se reflejan a través de los amplios intervalos de confianza.



Cuando se analiza la consecuencia a largo plazo en la lactancia (es decir, 1 a 4 meses), los resultados de 10 estudios con 552 pares de madres y recién nacidos a término sanos también presentaron un efecto positivo (OR: 1.82, IC 95%: 1.08 a 3.07, I2 = 41.2%). Aquí también se debe tener cuidado en la interpretación del resultado porque los intervalos de confianza revelan una imprecisión.



Los datos eran escasos para evaluar el efecto en la lactancia hasta los 4 a 6 meses y a los 12 meses de vida, los resultados maternos en función de la satisfacción, el estado de confianza en sí misma y la seguridad en ser madre. No obstante, según los hallazgos de la revisión, el contacto piel a piel entre madres y neonatos tras el nacimiento reduce los llantos, mejora la interacción de la madre con el recién nacido, mantiene más caliente al neonato y ayuda a las madres a amamantar satisfactoriamente. Además, cabe destacar que no se identificaron efectos negativos importantes.



2. RELEVANCIA EN LUGARES DE ESCASOS RECURSOS

2.1. Magnitud del problema

Cada año, la nueva evidencia científica y epidemiológica contribuye a nuestro conocimiento de la función de la lactancia en la sobrevida, el crecimiento y el desarrollo de un niño, así como en la salud y el bienestar de una madre. 1 Los patrones de lactancia actuales aún distan mucho del nivel recomendado y existe una notable variación entre las regiones. 2



Los indicios adicionales del tacto, el olor y la temperatura que permite el contacto piel a piel pueden favorecer el inicio del neonato en la lactancia. De modo que esta práctica debe considerarse una intervención beneficiosa, económica y factible para fomentar la lactancia tras el nacimiento, especialmente, en lugares que carecen de agua potable y de condiciones de salubridad donde la lactancia puede salvar vidas. Además, en un estudio reciente realizado en Ghana3, se mostró que el fomento del inicio temprano en la lactancia ofrece la posibilidad de hacer una gran contribución al logro de los objetivos de desarrollo del Milenio respecto de la sobrevida del niño. Se podría evitar el 16% de las muertes neonatales si se amantara a todos los neonatos a partir del 1.º día de vida y el 22% si se lo hiciera dentro de la primera hora.



2.2. Aplicabilidad de los resultados

No es sencillo extrapolar los resultados de la revisión a los países de escasos recursos, ya que la revisión está principalmente basada en estudios realizados en lugares desarrollados donde los factores contextuales, como las creencias culturales y la falta de acceso a la atención de la salud básica quizás no sean barreras importantes para apoyar la lactancia exclusiva. En este sentido, desarrollar e implementar sistemas de apoyo temprano a la lactancia a largo plazo es uno de los mayores desafíos en países en vías de desarrollo.



2.3. Implementación de la intervención

El contacto piel a piel temprano debe considerarse una intervención rutinaria de la atención de la salud tras el nacimiento en lugares de países tanto desarrollados como en vías de desarrollo. Sin embargo, la implementación de esta intervención requiere mayor consideración en comunidades de escasos recursos. Por un lado, los factores como la temperatura ambiente, la falta de privacidad o espacio, el hacinamiento pueden interferir en los posibles beneficios y, por otro lado, la situación puede estropearse por el asesoramiento médico incorrecto de trabajadores de la salud que carecen de las destrezas y la capacitación adecuadas en el apoyo en la lactancia temprana, que comienza con el contacto piel a piel temprano.



Las prácticas, tales como el manejo de recién nacidos después del nacimiento, son parte del funcionamiento institucional y podrían resultar difíciles de cambiar. Por ejemplo, en Maternidad Martin en Rosario (Argentina), donde se atienden 4000 partos por año, la práctica actual consiste en colocar al recién nacido desnudo en posición decúbito ventral sobre el abdomen desnudo de la madre durante un minuto, mientras se lo seca ligeramente con una sábana. Cabe destacar que esta nueva práctica se acaba de introducir tras la implementación de la intervención de pinzamiento del cordón umbilical tardío. 4, 5 En esta circunstancia, el contacto piel a piel comienza inmediatamente después del nacimiento, pero sólo dura de 1 a 3 minutos. Por lo tanto, prolongar la duración del contacto piel a piel como parte de la práctica rutinaria para el apoyo en la lactancia temprana podría ser fácil de implementar, especialmente, en Hospitales Amigos del Niño (Baby Friendly Hospital) (un programa de promoción de la lactancia materna desarrollado en hospitales). 6



3. INVESTIGACIÓN

La definición adecuada del contacto piel a piel es una prioridad para la investigación futura, donde se incluya el momento específico, la frecuencia y la duración de la intervención. Dado que los neonatos suelen estar más alertas dentro de las dos primeras horas de vida, este momento debe considerarse conveniente para iniciar la interacción satisfactoria de la madre con el neonato. Es necesario contar con estudios clínicos controlados aleatorizados bien realizados para demostrar el efecto real del contacto piel a piel temprano en la salud de la madre y el neonato, que incluyan neonatos prematuros y madres que tienen un parto por cesárea en diferentes ámbitos (países desarrollados y en vías de desarrollo).



Fuentes de financiación: Centro Rosarino de Estudios Perinatales, Rosario, Argentina.



Referencias

The Pan American Health Organization. Quantifying the benefits of breastfeeding: a summary of the evidence. Washington, D.C.: PAHO © 2002.

Web site: http://www.childinfo.org (acceded 17 August 2007)

Edmond KM, Zandoh C, Quigley MA, Amenga-Etego S, Owusu-Agyei S, Kirkwood BR. Delayed breastfeeding initiation increases risk of neonatal mortality. Pediatrics, 2006;117(3):e380-6.

Ceriani Cernadas JM, Carroli G, Pellegrini L, Otano L, Ferreira M, Ricci C, Casas O, Giordano D, Lardizabal J. The effect of timing of cord clamping on neonatal venous hematocrit values and clinical outcome at term: a randomized, controlled trial. Pediatrics. 2006 Apr;117(4):e779-86.

Ceriani Cernadas, JM, Carroli G, Lardizabal J. The effect of timing of cord clamping on neonatal venous hematocrit values and clinical outcome at term: a randomized, controlled trial. In reply, Pediatrics, 2006,118:3,1317-1319

World Health Organization. Evidence for the ten steps to successful breastfeeding. Geneva: The Organization; 1998. Web site:www.who.int/child-adolescent-health/New_Publications/NUTRITION/WHO_CHD_98.9.pdf (accessed 6 Sept 2007).



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Este documento debería citarse como: Puig G, Sguassero Y. Contacto temprano piel a piel entre las madres y sus recién nacidos sanos: Comentario de la BSR (última revisión: 9 de noviembre de 2007). La Biblioteca de Salud Reproductiva de la OMS; Ginebra: Organización Mundial de la Salud.



martes, 3 de agosto de 2010

Lema de la Semana Mundial de la Lactancia Materna 2010:

"Paso a paso hacia una atención humana del nacimiento y la lactancia".



El objetivo es impulsar las buenas prácticas que se sabe mejoran la posibilidad de lograr una lactancia adecuada de las madres que desean amamantar.

El núcleo del mensaje en el 2010 son "Los 10 pasos para la lactancia materna exitosa" que son la base de la inictaiva Hospitales amigos de los Niños, conocida ahora como la...


Iniciativa para la humanización de la Asistencia al Nacimiento y la Lactancia

10 PASOS EN HOSPITALES

Disponer una política por escrito relativa a la lactancia natural conocida por todo el personal del centro.

Capacitar a todo el personal para llevar a cabo esa política.

Informar a las embarazadas de los beneficios de la LM y cómo realizarla.

Ayudar a las madres a iniciar la lactancia en la media hora siguiente al parto.

Mostrar a la madre cómo se debe dar de mamar al niño y cómo mantener la lactación incluso si se ha de separar del niño.

No dar a los recién nacidos más que la leche materna.

Facilitar la cohabitación de la madre y el hijo 24 horas al día.

Fomentar la lactancia a demanda.

No dar a los niños alimentados a pecho chupetes.

Fomentar el establecimiento de grupos de apoyo a la LM y procurar que las madres se pongan en contacto con ellos.

7 PASOS EN CENTROS DE SALUD



Disponer una política por escrito relativa a la lactancia natural conocida por todo el personal del centro.

Capacitar a todo el personal para llevar a cabo esa política.

Informar a las embarazadas y a sus familias sobre el amamantamiento y como llevarlo a cabo.

Ayudar a las madres al inicio de la lactancia y asegurarse de que son atendidas en las primeras 72 h. tras el alta hospitalaria.

Ofrecer apoyo a la madre que amamanta para mantener la lactancia materna exclusiva durante 6 meses, y a continuarla junto con la alimentación complementaria posteriormente.

Proporcionar una atmósfera receptiva y de acogida a las madres y familias de los lactantes.

Fomentar la colaboración entre los profesionales de la salud y la Comunidad a través de los talleres de lactancia y grupos de apoyo locales.

Además, y como requisito de obligado cumplimiento, los Centros sanitarios deben acatar el Código de Comercialización de Sucedáneos de la leche materna y no deben obtener muestras o donaciones de leche gratuitas o a bajo precio.

viernes, 14 de mayo de 2010

SEMANA MUNDIAL POR UN PARTO RESPETADO

Mujer Sabia Editoras apoya y difunde este evento.


Agradecemos su difusión!

Actividad Abierta y Gratuita

Semana Mundial por un Parto Respetado 2010     16 al 23 de mayo

Conferencia viernes 21/5 18 hs

NacimientoTraumático como evitarlo Nacimiento Placentero como lograrlo en la Legislatura de la Provincia de Córdoba

Convoca:

Secretaría de Derechos Humanos de la Provincia de Córdoba

Proyecto Escuela de Parteras Comunitarias del Siglo XXI

SEMANA MUNDIAL POR UN PARTO RESPETADO

miércoles, 14 de abril de 2010

EL NACIMIENTO NO ES UNA ENFERMEDAD

Estas 16 recomendaciones de la OMS tienen por base el principio de que cada mujer tiene el derecho fundamental de recibir atención prenatal apropiada; que la mujer tiene un papel central en todos los aspectos de esta atención, incluso participar en la planificación, realización y evaluación de la atención.


· Toda la comunidad debe ser informada sobre los diversos procedimientos que constituyen la atención del parto, a fin de que cada mujer pueda elegir el tipo de atención que prefiera.


· Debe fomentarse la capacitación obstétrica o matronas profesionales. Esta profesión deberá encargarse de la atención durante los embarazos y partos normales, así como del puerperio.

· Debe darse a conocer entre el público, servido por los hospitales, información sobre las prácticas de los mismos en materia de partos (porcentajes de cesáreas, etc.).

· No existe justificación, en ninguna región geográfica, para que más de un 10 al 15% sean por cesárea.

· No existen pruebas de que se requiera cesárea después de una cesárea anterior transversa del segmento inferior. Por lo general deben favorecerse los partos vaginales después de cesáreas, donde quiera que se cuente con un servidor quirúrgico de urgencia.

· No existen pruebas de que la vigilancia electrónica del feto durante el trabajo de parto normal tenga efectos positivos en el resultado del embarazo.

· No está indicado el afeitado de la región púbica ni los enemas preparto.

· Las embarazadas no deben ser colocadas en posición de litotomía (acostada boca arriba) durante el trabajo de parto ni el parto. Se las debe animar a caminar durante el trabajo de parto y cada mujer debe decidir libremente la posición que quiera asumir durante el parto.

· No se justifica el uso rutinario de la episiotomía (incisión para ampliar la apertura vaginal).

· No deben inducirse (iniciarse por medios artificiales) los partos por conveniencia. La inducción del parto debe limitarse a determinadas indicaciones médicas. Ninguna región geográfica debe tener un índice de trabajos de parto inducidos mayor al 10%.

· Debe evitarse durante el parto la administración por rutina de fármacos analgésicos o anestésicos que no se requiera específicamente para corregir o evitar una complicación en el parto.

· No se justifica científicamente la ruptura artificial de membranas por rutina.

· El neonato sano debe permanecer con la madre cuando así lo permita el estado de ambos. Ningún procedimiento de observación del recién nacido justifica la separación de la madre.

· Debe fomentarse el inicio inmediato de amamantamiento, inclusive antes de que la madre salga de la sala de partos.

· Deben identificarse las unidades de atención obstétricas que no aceptan ciegamente toda tecnología y que respetan los aspectos emocionales, psicológicos y sociales del nacimiento. Deben fomentarse las unidades de este tipo y los procedimientos que las han llevado a adoptar su actitud deben estudiarse, a fin de que sirvan de modelos para impulsar actitudes similares en otros centros e influir en las opiniones obstétricas en todo el país.

· Los gobiernos deben considerar la elaboración de normas que permitan el uso de nuevas tecnologías de parto sólo después de una evaluación adecuada.

Estas recomendaciones se tomaron de un informe sobre "Tecnologías de Parto Apropiadas" publicada por la OMS en abril de 1.985.

viernes, 9 de abril de 2010

INTERVENCIONES: INDUCIENDO EL MIEDO

Jesusa Ricoy-Olariaga
"Hasta que no volvamos a ser capaces de observar un parto con el mismo respeto y ensimismamiento de quien observa una puesta de sol, no habrá evolución posible para esta especie porque en ella nos habremos perdido a nosotros mismos"

En mis experiencias de doula y educadora perinatal veo un comportamiento que se repite una y otra vez, yo lo llamo esoterismo científico.

Para entender esto necesitamos volver al principio, cuando la mujer se queda embarazada. La mujer convencional se hace un test en casa ante la ausencia de una menstruación, va al médico y este o la comadrona, sacan el calendario circular y con la ultima fecha de su menstruación calculan 40 semanas... aquí empiezan los problemas, y el "esoterismo científico". No todas las mujeres llevan un control exacto de sus reglas, el momento de la fecundación no es en ese día, los ciclos varían de mujer a mujer y los embarazos también, con todos estos datos que nos alejan de la precisión, una persona que proviene de un mundo de rigor científico, asigna un día concreto, no una semana, si no un día en particular tras cuarenta semanas. Y ustedes dirán que es una estimación o una aproximación y si, debería serlo, pero la cuestión es que después vienen las ecografías y tras estas nunca se dice nos hemos equivocado o la fecha es incorrecta, se le dice a la madre, el bebé es muy pequeño o muy grande para las fechas, y las fechas se cambian en función de medidas o tamaños.
Después de esto si en ese día en concreto, la mujer no experimenta ninguna sensación de estar de parto, se empieza a preocupar, la familia y amigos llaman expectantes y la inducción del miedo comienza. En Londres es común en algunos hospitales que se le cite a la madre para una manipulación manual de la cervix, a la semana siguiente de su fecha de salida de cuentas, como protocolo convencional y para ahorrarse el tener que hacerlo después, lo cual administrativamente puede ser comprensible, pero jamás debería serlo si lo miramos desde el punto de vista de la madre ansiosa que espera a su bebé y a la que se le vaticinó el día en el que esperarlo.


Si esta madre llega a la semana 41, si estuviera en Francia sería su fecha de salir de cuentas, si la llevaran comadronas para un parto en casa en Londres, la fecha sería indiferente hasta las 42 o 43 semanas, pero si está en un hospital convencional se le ofrecerá dicha manipulación de la cervix, más incomoda y dolorosa según lo cerrada o avanzada que esté la cervix. Lo interesante es que dados los niveles de inducción y los diferentes procesos, este se empieza a ver con buenos ojos y más de un obstetra lo "ofrece" sugiriendo que si la madre quiere tener un parto "natural" esto le puede ayudar, esta explicación se da de diferentes maneras, los hay que dicen: "Pues si realmente quieres parir en casa cómo no te hagamos esto pocas posibilidades tienes o tendrás que venir a una inducción el lunes" A este tipo de decisiones las llamamos "libres" o "informadas".

Si estos barridos de las membranas no funcionan, la mujer sigue en su desesperada y estresante huida de la inducción, en Inglaterra es común que las mujeres coman picantes o currys para estimular el parto, se beban infusiones, tengan relaciones sexuales, anden sin parar y tomen aceite de ricino provocándose diarreas con este ultimo, y en ocasiones arriesgándose a problemas de útero hipertónico o estrés fetal. Todo esto para no ser inducidas en el sistema médico.
Si esta mujer agotada por todo ese ejercicio, sexo, acupuntura, reflexología y con el estómago del revés no se le presenta el parto, la presión médica incrementa, se les habla de los riesgos para el bebé pero no se les ofrecen ecografías, no se sugiere que se investiguen mejor las fechas, se les cita para una inducción cuando tras semana y media de sentirse día a día como una madre que no es capaz de parir cuando le dicen y cuando el mundo espera y hace bromas sobre ese bebé que no se decide, cuando ella lo ha intentado todo para evitar verse en esa situación le dicen que lo mejor es una inducción esta mujer se siente como una anomalía, como si tuviera un embarazo desproporcionado y nadie le recuerda que:


* Es su derecho que le hagan ecografías doppler que le aseguren el funcionamiento de la placenta y niveles de liquido amniótico.


* Un parto a término se presenta entre las 38-42 semanas de gestación

* Un estudio en 1999 determinó que el uso de ecografías para establecer la edad fetal no más preciso que usar un calendario.

* El bebé necesita dar la señal cuando está preparado, cuando sus pulmones hayan madurado.

* No se les dice que el prostaglandin (supositorio utilizado en la inducción) puede ser de semen de cerdo.

* No se les habla de los riesgos de una inducción de una manera equilibrada.

* La madre como mamífera que es no pare bien o es incapaz de parir si se siente amenazada (sea esta la amenaza un tigre o una cita para someterse a algo que no quiere)

Así que por lo general la madre convencional en Londres (que es donde vivo y trabajo) se va a la inducción que suele comenzar con la inserción de un supositorio vaginal de prostaglandin, que es una hormona que se encuentra en el semen (de ahí que el sexo sea una buena alternativa), el prostaglandin del hospital suele ser derivado animal por lo general del semen de cerdo. Se le insertarán un máximo de cuatro supositorios con intervalos de entre cuatro y seis horas, por lo general se las mantiene ingresadas, en algunos hospitales les "permiten" salir y volver para ponerse el siguiente supositorio.

Si esto falla, se le dice a la mujer que su cuerpo no está funcionando, no se le dice así directamente, se hacen bromas sobre ese bebé testarudo que no quiere salir, se sacude la cabeza tras el examen vaginal y se le dice que no dilata nada, se le dice, que no hay manera.
En definitiva, no estás pariendo y esto representa un problema. La siguiente parte de la inducción es conectarla a un gotero de oxitocina sintética para estimular las contracciones. Ahí es cuando yo veo a la mujer sujeta por cables que no le dejan moverse como una marioneta dirigida por otros, ahí normalmente la mujer ya ha perdido su parto y se lo ha entregado a otros.


Las contracciones "sintéticas" aparecen para nuestro cuerpo de repente, nuestro cerebro no entiende lo que pasa y no puede segregar el resto de hormonas que nos ayudan con el dolor cuando el parto aparece de manera espontánea o natural, dependiendo de la cantidad que se administre el dolor será mayor o menor.

En las dos inducciones en las que he estado presente he tenido que salir corriendo a buscar a la comadrona porque el útero se había quedado suspendido en una contracción interminable en la que la mujer lloraba y pedía auxilio.

Está dosis se ajusta desde fuera a través del gotero, pero en la mayor parte de las ocasiones el dolor se hace insoportable, la movilidad es drásticamente reducida, por el cable del monitor y el gotero, lo normal en estas situaciones es el pedir una epidural, en algunas ocasiones, dado que con la epidural se interrumpe la comunicación que sirve a la madre para parir, es decir el lenguaje de las contracciones, cuando llega el momento de empujar, la madre ha de ser guiada por una comadrona, y en la mayor parte de los casos esto se complica acabando en episiotomía y forceps o cesárea.

En una ocasión trabajé para una madre que se había quedado embarazada a los 47 años, estaba feliz y sana, pero en nuestras conversaciones notaba que se sentía como una rareza que tenía que desafiar a la ciencia, tomaba vitaminas, hacia yoga, comía sanísimo y me lo recitaba como si tuviera que probar que era una buena madre. Yo solo veía a una mujer que había querido ser madre, que había aceptado los óvulos de otra y que gracias a querer serlo su cuerpo la había hecho madre, yo no necesitaba más prueba. El hospital le dijo que querían inducir su parto a las 39 semanas, basado en el hecho de que tenía 47 años. Hablamos y peleó para que la indujeran el día de su salida de cuentas, tras todo el protocolo que he descrito, el obstetra entre bromas se rió de que no había dilatado, dijo que él en su situación se haría una cesarea, ella empezó a llorar en lo que parecía una batalla perdida y el obstetra paso a dar cifras de la cantidad de cesáreas que había hecho y a cuantos famosos. A está mujer se le dijo que lo había intentado todo y que no había podido ser... mientras ella lloraba, y a mi se me removía el estomago le susurré: "Tú no has fallado en parir a tu bebé, ellos han fallado en sacarle de donde está, su método es un fracaso".

Leía hace poco que una inducción es como sacar la pasta de dientes del tubo a martillazos. Para mi es la forma más absurda de control, basada en datos poco precisos y basada sobre todo en la falta de entendimiento de que el parto no se puede medir y controlar. La mujer es madre y es persona, no es un algo en el que trabajar y experimentar. La burocracia que determina un parto inducido, insulta al bebé y roba a la madre.

lunes, 1 de febrero de 2010

¿CUÁLES SON LOS RIESGOS/BENEFICIOS DEL PARTO/CESÁREA?

Nadie esta discutiendo que una cesárea realmente justificada sea el problema. Cuando existe un problema real puede ser la solución y la salvación de dos vidas también.

La tarea es medir las ventajas contra las desventajas, los beneficios contra los riesgos.

Parto (invariablemente si resulta en parto vaginal o no)

Ventajas para la mama:
  • mejor presión arterial
  • mejorar el aporte de oxigeno a la placenta y al bebe
  • mantener estables los niveles de azúcar en la sangre
  • facilitar la integración de la madre consigo misma
  • el trabajo de parto va adelgazando el segmento abajo del útero para que si hay necesidad de una cesárea el corte es menos riesgoso (el músculo es menos grueso) y la recuperación es más rápida.

 Ventajas para bebe:
  • arroja todo el líquido del pulmón
  • mejorar la oxigenación general y cerebral
  • el bebe esta mas alerta  
  • el apego favorece la producción de leche  
  • el bebe permanece en la habitación con sus padres inmediatamente.

 Cesárea programada:


Riesgos para la mama:
  • los riesgos inherentes de una cirugía mayor
  • resultados adversos comúnmente encontrados: fiebre, infección de herida, infección de orina y excesiva perdida de sangre
  • mayor incidencia de mortalidad 4 a 1 en relación al parto
  • la posibilidad de una lesión en los órganos próximos como vejiga o intestino
  • alteración en la posición de la placenta en un futuro parto
  • factor de riesgo mayor para placenta previa en embarazos subsecuentes
  • factor de riesgo mayor para embarazos ectópicos
  • dificulta la lactancia
  • tasas de fertilidad son mas bajas después de la cesárea que después del parto vaginal.

 Para el bebe:
  • mayor incidencia de insuficiencia respiratoria
  • no cuenta con la estimulación en sus pulmones
  • equivocación de “fechas” --- bebes que nacen prematuramente
  • bebes de peso normal que nacieron por cesárea tuvieron 2 veces mas probabilidad de morir en el periodo neonatal
  • morbilidad respiratoria en los recién nacidos:

 0,6% partos vaginales

5,6% cesáreas realizadas durante el parto

12,4% cesáreas realizadas antes del parto

Cada mama debe repasar la lista a pesar que su “temor”. No son opiniones, son factores basados en la evidencia.

 Tu puedes cerrar los ojos frente a la lista, pero tu cuerpo y tu bebe son expuestos a los factores de todos modos.

 Una cesárea solo debe realizarse cuando los beneficios SUPERAN a los riesgos.

 La única justificación de una cesárea tendrá que ser una clara evidencia de que la práctica hará más beneficio que daño

 De hecho, cualquier interferencia con el proceso natural del embarazo y el parto tendrá que demostrar que hará mas beneficio que daño.

Joni Nichols, comadrona.

  
www.elpartoesnuestro.es

viernes, 22 de enero de 2010

La hora más importante de la Vida

¿Alguna vez observaste un bebé apenas nacido? Un bebé apenitas nacido tiene los ojos descomunalmente abiertos. Abre la boca, y mira, mira, mira. Se retuerce bastante. No siempre llora. Una hora después, se duerme. ¿Por qué hace esto? ¿Tiene alguna explicación? Somos mamíferos. El bebé en realidad está buscando ver a su madre. Abre la boca porque quiere succionar, y se retuerce porque no se siente junto a ella. No la huele y sabe que ella no está cerca. Si ese bebé estuviera en brazos de su madre, estaría mamando y relajado, porque estaría satisfaciendo esas necesidades que expresa con su cuerpo. Si el bebé no está en brazos de su madre, y no hay razones clínicas que justifiquen una separación, es allí donde debería estar.

Nuestro organismo responde a un mecanismo de supervivencia ancestral que hace que nos apeguemos a nuestra madre (y a la vida). Esta primera hora de vida, se llama la hora del apego. La hora de la impronta. Es una hora única e irrepetible. Crítica y determinante según algunos autores. No existe una segunda primera hora de vida. De hecho, a lo largo de nuestra vida, la primera experiencia, el primer día de escuela, la primera maestra, el primer beso, la primera vez…son muy importantes. Si estas no fueron buenas, incluyendo la primer hora de vida, después necesitamos muchas más experiencias reconfortantes para revertir la primera impresión…que no se desinstala, solo que aprendemos a distinguir que aunque no haya sido buena, el resto sí puede serlo.


Para el bebé recién nacido (y durante muchos meses), su organismo y el de su madre son lo mismo. Necesita visceralmente de ese contacto piel a piel. Por eso, apenas nace, mira tan fijo. Reconoce al ser que le dio la vida y que se la asegurará mientras sea dependiente de ella…En algunas instituciones aunque se especializan en nacimientos, no tienen en cuenta este “detalle”, y al bebé apenas nacido se lo aparta de la madre durante dos horas, para que quede en “observación”. El bebé con sus gestos y reacciones sólo pide contacto materno.Según algunas investigaciones que compararon dos grupos de bebés (los Dres. Klaus y Kennel, en Internet aparece este dato) uno que había sido separado durante una hora de su madre al nacer, y otro que no lo había sido, llegaron a los siguientes resultados: a los 6 meses de vida, los que no habían sido separados, tenían mejor peso. Mamaban mejor. No se habían enfermado. Regulaban mejor sus horas de sueño. Lloraban menos. En resumen, tenían un desarrollo sensiblemente mejor, más completo y saludable que aquellos bebés cuya primerísima hora de vida no la habían pasado junto a sus padres. Es muy importante contar con esta información durante la gestación para pactar con la institución la no interrupción de esta “hora sagrada”. La ley 25129, sobre los derechos de las parejas en la atención obstétrica avala tanto la necesidad de la mujer en trabajo de parto de elegir la posición y procedimientos que se llevarán a cabo (si no hay un diagnóstico que indique una intervención), como el derecho del niño recién nacido a permanecer con sus padres.Por eso volviendo a la pregunta inicial “¿alguna vez observaste un bebé apenas nacido?”…ojalá todos podamos comprender la importancia de estos primeros 60 minutos y “permitirles” a las madres nacientes abrazar a sus hijos, acariciarlos con su mirada y amamantarlos. Es una hora que quedará por siempre grabada en ambos.


• Melina Bronfman - Doula

jueves, 31 de diciembre de 2009

Carta abierta al ginecólogo del siglo XXI

Estimado Doctor,


Ante todo, disculpe, por favor, la osadía de enviarle esta carta, soy una anciana hemipléjica y enferma, esperando, de un día a otro, la muerte y no puedo por menos de comunicarle una experiencia mía, con el deseo de que haga la prueda que le propongo y de que le resulte positiva.

Hace muchos años, exactamente en 1945, tuve que sacar el título de practicante en medicina para poner inyecciones a mi única hija enferma, porque no podía pagar a uno que lo hiciera. Para poder presentarme a examen en la Facultad de Medicina de Madrid, tuve que obtener un certificado de Prácticas de Obstetricia, en la antigua Maternidad Provincial de Madrid.

Yo tenía del Parto una idea muy diferente, porque, cuando iba a nacer mi hermano, mi madre me había explicado el embarazo y el parto, de la manera más verídica y sensata que tal cosa se puede explicar. En la niñez, mi hermana y yo nos divertíamos, viendo parir a la gata, más tarde, ya a punto de cumplir dieciseis años, vi parir a la madrastra, mientras mi padre iba en busca de la comadrona y tanto la gata como la madrastra, parieron sin dar muestras de dolor.
No tuve ocasión de presenciar más partos. Solamente tuve una hija y su nacimiento fue por intervención cesárea a causa de estenosis pélvica, con lo que me quedé sin saber lo que era, realmente un parto y, a consecuencia de mi ignorancia, lo que ví y aprendí en la Maternidad me sumió en una gran confusión y decidí hacerme comadrona para poder estudiar concienzudamente el parto, tratando de descubrir por qué dolía la última fase (únicamente aquella), cuando las demás fases del largo y complicado proceso de la reproducción vivípara son siempre indoloras y también lo son las demás funciones fisiológicas, si se ejecutan por un organismo sano y normal.


Desde 1945 llevo estudiando esta cuestión. Gané, por oposición, una plaza como matrona de la Beneficencia Municipal de Madrid, sin más meta que la de poder estudiar el parto, en toda su profundidad. Viajé, cuanto pude a Congresos y Cursos, con la misma intención y trabajé, como comadrona, no sólo en España, aprendiendo siempre algo de cada parto que asistía o presenciaba, comprobando en la práctica lo que leía en los libros.

En 1955, tuve ocasión de asistir a un curso, en París, sobre la Psicoprofilaxis del Dolor en el Parto, que daban los doctores Lamaze,Velay y Bourrel.

En ese curso se afirmaba que las contracciones uterinas dolían debido a la existencia de un reflejo condicionado negativo que, además del dolor, provoca miedo y resistencia a la función, por parte de la mujer.
Me pareció esta explicación del dolor en el parto mucho más admisible que la bíblica y quise comprobar si era verdad. Yo ya había observado, antes del curso que el talante y la educación de la embarazada tenían una gran influencia en el desarrollo del parto y, desde 1955 empecé a practicar una preparación que consiste en enseñar a las embarazadas en qué consiste el embarazo y el parto, comparándolo con otras funciones fisiológicas, para intentar que la mujer lo admita como lo que, verdaderamente es, así como instruirlas sobre la parte activa y voluntaria que, tanto en el embarazo como en el parto, deben asumir.


Esta preparación fue rechazada, argumentando que el descubridor de la formación, en el córtex cerebral de reflejos condicionados fue un fisiologo ruso a quién le fue concedido, por ello, el premio Nobel en 1904 y que los españoles no querían de los rusos, ni el parto sin dolor.

Yo no sé cuales fueron los verdaderos motivos del rechazo, pero si que me costó tener que salir de España porque me expulsaron de todos los puestos de trabajo en los que había sido asumida "a dedo" que eran todos menos el del Ayuntamiento, cuyo sueldo no bastaba para cubrir mis necesidades.

En cuanto pude, regresé a España e intenté volver a trabajar como matrona, sin poderlo conseguir, más que en la plaza que tenía por oposición, pero en los años de exilio había aprendido idiomas y ello me sirvió para ganarme la vida como secretaria y seguir preparando embarazadas y asistiendo partos, como distracción, sin cobrar nada.

En 1976, en la nueva Maternidad Provincial de Madrid, dotada de todos los adelantos modernos, se celebró un "Cursillo de actualización obstétrica para matronas", en el cual, llena de ilusión, me apresuré a inscribirme y en el que intenté, en vano, hacer razonar a profesores y alumnas de que lo que se intentaba era un disparate, en todos los sentidos.
Tan antiguas como el parto, son la respiración, la digestión y la circulación de la sangre y a nadie, en su sano juicio, se le ocurre "dirigirlas", cuando funcionan normalmente.. De lo que la ciencia médica se ocupa es de reconducirlas a la normalidad, si ésta está alterada.


Durante aquel cursillo me pellizcaba los muslos para cerciorarme de que no era una pesadilla, de que estaba despierta, el doctor Caballero Gordo, a quien había conocido, muchos años atrás en la Maternidad de Mesón de Paredes, estaba presentando el "Parto Dirigido, en sustitución del parto normal" .

Después de aquel curso y hasta la fecha, el "Parto dirigido" se ha impuesto en los hospitales, yo he seguido y sigo, preparando psicológicamente a embarazadas, de las que una exigua minoría, se deciden a dar a luz en sus casas, considerando el parto como una función normal, pero la mayoría tienen miedo, acaban por ir al hospital donde, donde el trabajo que hice, preparándolas, se desploma, como un castillo de naipes. Quisiera que, algún obstetra se atreviera a probar un sistema de asistir partos que me ha dado muy buenos resultados durante muchos años y de los que puedo presentarle testimonios recientes. Consiste en concienciar a la mujer de que el parto es una función fisiológica exenta de peligro, dejar que el parto empiece por sí solo y que se desarrolle a su ritmo, respetando sus fases de descanso, entre períodos, sin impaciencia porque termine.

El único artíficio que yo empleaba en el parto era el estetóscopo de Pinard y éste me bastaba para seguir, con toda eficacia, el desarrollo del parto, sin necesidad de tactos vaginales, muy dolorosos para la mujer y no completamente exentos de peligro.

Aprendí la evolución del parto, en buenos y detallados Tratados de Obstetricia, comprobé que lo que decían era verdad, que en el organismo existe un ritmo, un programa, un proyecto a desarrollar, por una fuerza calculada al milímetro y al segundo y que no hay más que dejarla actuar, que con cualquier intervención, lo único que se consigue es perturbar el ritmo natural de la función. Aprendí que la colocación del feto, imprescindible para su salida, y la dilatación del cérvix, si no se interfiere, suelen ser simultáneas y el estetóscopo me servía no sólo para controlas el ritmo cardiaco del feto, sino también su cambio de posición con respecto al abdomen materno, debido a los movimientos de rotación del feto y al descenso de la presentación a los diversos planos de la pelvis.
Nunca presté atención a las dimensiones de la dilatación cervical, no tienen la importancia que se les suele dar. El verdadero problema en el parto consiste en la adaptación del feto al canal pélvico de la madre, que se suele hacer despacio y felizmente, a menos que la actitud de la parturiente, su miedo, su impaciencia, su falta de confianza en sí misma y en quién la asiste, no desencadene una anormal resistencia que impida el desarrollo de la función.


Nunca tuve necesidad de plantearme si la dilatación estaba completa o no, porque cuando ello ocurre, los signos que lo avisan son tan claros, tan convincentes. entre ellos, la formación del canal blando del parto, que no hay el menor peligro de que la cabeza fetal se desprenda de repente. El parto se efectúa siempre, despacio, lenta y suavemente, tengo la suficiente experiencia como para asegurar que es así.

Quisiera que los obstetras del Siglo XXI, probaran a ver si la mujer, sana e informada es capaz de parir con la misma tranquilidad y eficacia que ejecuta las demás funciones fisiológicas. Por probar nada se pierde, no se trata más que de tener paciencia y confianza en que la Naturaleza es capaz de cumplir su cometido sin necesidad de ser reemplazada y la mujer del Siglo XXI, a la que tanto se la consiente en otros terrenos, merece que se la deje parir, que se la consienta cumplir una función normal porque la creo, verdaderamente capaz de ello. No se trata de volver a tiempos pasados, ya lejanos, ahora la mujer sabe hacer muchas cosas para las que no se la creía capacitada, en el tiempo actual, la mujer debe saber parir, como sabe hacer la digestión sin ayudas.

No quisiera haberle ofendido con esta carta, he dedicado mi vida a estudiar el parto, creo que sé muy bien en qué consiste y este conocimiento mío no quiero llevármelo a la tumba, mientras las mujeres y los fetos sufren una enfermedad artificial, una forma de parir peor de la que la Naturaleza les había preparado.
 
Consuelo Ruíz Vélez-Frías (España) es Matrona Jubilada de la Beneficencia Municipal. Pionera de la Preparación Psicoprofiláctica del Dolor en el Parto (autora del primer libro publicado en España sobre este tema). Presidenta Honoraria de la Asociación Nacer en casa

Fuente: http://www.axel.org.ar/articulos/parto/cartaabierta.htm

lunes, 21 de diciembre de 2009

NACIMIENTO EN CASA

UNA LOCURA COLECTIVA?, ¿UNA VUELTA ATRAS?... UN RETO?

UNA OPCION CONSCIENTE?...
UN DERECHO JUSTIFICADO Y SEGURO.
UNA REALIDAD QUE DURA MILES DE AÑOS... Y AVANZA...
TEXTO DRA. MARÍA FUENTES CABALLERO - ARCOS DE LA FRTRA, CÁDIZ - MAYO 2009 - ENVIADO POR ANNA MARÍA VIDAL.


Miles -no sabemos si millones- de años, demuestran que nacer es un hecho natural fisiológico. Y que las humanas podemos. Con ayuda, mejor. Con apoyo, mejor. Con higiene, mejor. Con compañía, mejor. Con respeto, mejor. Con información y entrenamiento, mejor. Con conciencia, mejor
 
Según el momento histórico, según el lugar geográfico, según la cultura imperante, según las personas...ese modelo ha ido sencillamente cambiando, avanzando...a veces en línea recta, a veces a trompicones, a veces bendecido por el sistema imperante y la ortodoxia científica, a veces a pesar de ella... Pero avanzando.
Y no es cuestión de desgarrarse las vestiduras cada vez que aparece un nuevo paso, un nuevo modelo, un nuevo paradigma.

Es cuestión –como profesionales, y cientificos- de escuchar, observar, acompañar, reflexionar, com-probar, hacer la experiencia, contrastar, estudiar, difundir la experiencia y los conocimientos... y seguir dispuestos a seguir modificando, avanzando, transformando..y esperando que los que nos sucedan, nos cuestionen, nos superen...


Por eso, no deja de extrañar la virulencia con que –la que debería ser un bastión de referencia a seguir, la Sociedad Médica de Obstetricia y Ginecología-[1], ve, y califica una experiencia que a día de hoy, está vivida, estudiada, investigada, comprobada, aceptada, y bendecida, por los representantes de la medicina y la ciencia internacionales. El hecho de nacer y/o parir en casa... en el nido... en el hogar... allí donde fuimos engendrados, donde nos aman, nos cuidan, donde vamos a vivir el resto de nuestra vida de humanos, y con suerte, donde moriremos.
A estas alturas hay demasiados libros publicados en todos los idiomas, demasiados artículos científicos que lo avalan, demasiados organismos sanitarios internacionales que han dado sus “bendiciones”, e incluso han recomendado el parto en casa como deseable, seguro, barato, como para volver a aburrir con innumerables citas.
Como parece que la memoria –o la ignorancia, o el miedo, no sé, se resisten- insistiré una vez más. Sencillamente, por responsabilidad. Aunque me limitaré a recordar las referencias y estadísticas e investigaciones más recientes, y/o, las más reconocidas.
Sin dejar de indicar que yo misma, y la mayoría de mis colegas y amigos, somos “sobrevivientes” del parto en la casa y en la cama de nuestras respectivas madres.
 
1. Según la OMS, el lugar donde se desarrolle el parto es de gran importancia en la progresión de éste y la del nacimiento, y recomienda: Todas las mujeres deberían dar a luz en el lugar que ella se encuentre segura, un sitio donde toda la atención y cuidados se enfoquen en sus necesidades y su seguridad [2]
 
2. El British Journal, revista médica inglesa de gran prestigio, publicó un riguroso estudio sobre el parto en casa, en el cual participaron 400 comadronas y más de 5400 mujeres que dieron a luz en sus domicilios en el año 2000. En él se demostró que parir en casa es una opción segura, las tasas de mortalidad no fueron distintas a las de partos hospitalarios, aunque sí con menor tasa de intervención médica. Un 97% de las mujeres que intervinieron en el estudio se mostraron satisfechas. [3]


3. Con resultados semejantes al estudio presentado por el British Journal, fue llevado a cabo otro similar en nuestro país, pero no publicado en ninguna revista científica de prestigio, por parte de la Asociación Profesional Nacer en casa. Una muestra de 5.000 mujeres de todo el país. Atendidas por equipos distintos, dan resultados contundentes: Nacer en casa en nuestro Estado, en este momento, es al menos tan seguro como parir en el hospital.

Algunos detalles:
11% de traslados al hospital.
5% de cesáreas
5% episiotomías
2% de desgarros de 2º y 3º grado.

Para los legos en el tema, aclarar que estos datos mejoran ampliamente, los considerados como recomendables desde las investigaciones más recientes de la medicina de la evidencia.[4]

En cuanto a la mortalidad materno infantil, fue equiparable a la hospitalaria.

Se refleja que los partos domiciliarios de embarazos de bajo riesgo pueden ser tan seguros como los hospitalarios, o más; al mismo tiempo que suponen un menor gasto sanitario y mayor satisfacción para la mujer y la familia al verse en un ambiente más intimo que en un hospital. El grado de satisfacción por parte de la mujer y su familia fue del 95%.


4. Si tomamos los datos del informe Cumberleg y los estudios realizados en Inglaterra, Países Bajos y Suiza sobre parto en casa (BMJ 1996), la asistencia domiciliaria es una alternativa viable dentro de los sistemas de salud. El presente estudio pretende confirmar que este tipo de asistencia al parto, en embarazos de bajo riesgo y actualmente en los países desarrollados, puede ser tan eficaz y segura como la asistencia hospitalaria clásica, suponiendo una reducción del gasto y mejorando la vivencia familiar de este proceso, que inicialmente debe considerarse fisiológico.

5. En cuanto a la posición del "ROYAL COLLEGE OF MIDWIVES" ante este modelo asistencial: En Enero de 2003 el Royal College of Midwives del Reino Unido presentó un texto con su posicionamiento ante el parto en casa. Un texto que, aunque en inglés, debería ser conocido por todas las comadronas. En el se pone una vez más de manifiesto que el parto en casa es seguro para mujeres de bajo riesgo.

Gracias a estos- y muchos otros- estudios, estamos en condiciones de afirmar con rotundidad: que el tópico de que parir en casa es peligroso para la salud de la madre y el bebé, no está científicamente demostrado. Muy al contrario, lo que sí está demostrado, es que es tan seguro, y menos peligroso para la salud de la madre y la criatura que el parto hospitalario.




Dra. María Fuentes Caballero. Colegiada. 6974. Directora del Centro de Salud Artemisa. Directora de la Escuela Salud Holística Consuelo Ruiz. España. Fundadora, y miembro de la Asociación Profesional española Nacer en Casa. Fundadora del equipo Titania, dones per la salud. Barcelona. Miembro de la red de mujeres sanitarias española Red Caps. Miembro del equipo asesora de la revista especializada: Mujer y salud.

Quien tenga necesidad de más datos, puede acudir a las diferentes webs:

O consulte la bibliografía de:


"Mujeres y salud desde el sur". Maria Fuentes. Ed. Icaria. Barcelona. 2008.
[1] Nos referimos a la carta que el Dr. Bajo, Presidente de la SEGO, escribe en su revista respecto al anuncio televisivo donde se ve un parto en casa.
[2] Cuidados en el parto normal: Una Guía Práctica. OMS. Ginebra 1999.
[3] Se puede leer el artículo completo en español en: http://www.bmj.com/cgi/data/330/7505/1416/DC1/1
[4] Dr. M Wagner.2000
Para conectar con la Dra. María Fuentes: mariafuentes30yahoo.es
Extraído de Círculo de Mujeres.